leemos libros porque en casa nunca tuvimos televisor
Archivado en: Reseñas
El cartero llama dos veces de James M. Cain
según Miki

Esta es una novela negra, no es una historia feliz. Hay gente que muere, varios tipos malos y aparecen abogados contratados por aseguradoras. Hay, como tantas veces, un pueblo pequeño y apacible (casi marginal) que se ve inmerso en el escándalo de un trágico accidente que involucra a tres personas perfectamente corrientes a los ojos de todos. Para mí, la novela se abre con un gran plano abierto: la imagen de un hombre que deambula por el extremo de una autopista interestatal de California, con las manos dentro de la casaca de cuero y sin otro equipaje que lo que lleva puesto y una cajetilla de cigarros por la mitad. En el fondo, apenas divisa el letrero mal iluminado de una cafetería para camioneros. Mientras se sienta y conversa con el encargado de la fonda, Frank Chambers –nuestro protagonista– es incapaz de adivinar hasta qué punto su destino va a quedar marcado por ese momento. Entonces pide un café o huevos o quizás ambas cosas y lo captura la imagen de una mujer trabajando en la cocina. Conoce a Nick Papadakis, dueño de la fonda, quien le ofrece trabajo y lo hospeda en su casa. La mujer resulta ser la esposa de Papadakis, una mujer silenciosa y un poco arisca de quien Frank termina tormentosamente enamorado. Ello desencadena un triángulo de engaños y muerte de la que todos saldrán perdiendo. Esta, lo repito, será siempre una novela negra o un drama policial: cualquier cosa menos una historia feliz.
Se podría decir que el tema central de El cartero llama dos veces es las oportunidades. La novela cuenta la historia de cómo, por mero azar, dos personas sin escrúpulos terminan cometiendo un crímen pasional que acaba por envolverlos a ellos mismos, por enfrentarlos a su propia naturaleza oportunista y finalmente destruirlos. A mí me trae la evocación de los clásicos ambientes de la novela negra, las habitaciones oscuras y los tipos misteriosos que fuman sin descanso. Frank y Cora solo son capaces de sentir una conexión con sus propias ambiciones. Ella venía de una familia problemática y desarticulada, de un mundo en el que casarse con un hombre mayor con dinero era siempre una forma de progreso. Él venía de varias temporadas en la prisión de San Francisco, de muchas noches apostando en cantinas y enamorando mujeres. Más que un cruce, el trazo de sus destinos les aguardaban una colisión.
A su manera, y guardando las distancias, pienso el argumento de El cartero llama dos veces es una revisita a Los Miserables de Victor Hugo. Todos sus personajes son personas infelices, marginales, que ostentan siempre un vicio (las mujeres, el dinero, el acohol) más que como un estigma, como un rasgo definitorio de su personalidad. Pero ninguno intenta cambiar salvo Cora. La novela podría leerse también como la historia de la corrupción definitiva de Cora. Todos a su alrededor saben quién es y saben que finge cuando sirve el café en la fonda de su esposo. Ella misma lo sabe pero, tras un trágico incidente, intenta tomar un nuevo rumbo, asentarse, quizás hasta tener una familia. En el fondo quiere volver a ser la chica rubia de un pueblo pequeño que sueña con ir al cine o a las fiestas. Pero es muy tarde. Cora no puede desligarse de su naturaleza ni de su entorno. Ese mismo entorno que la destruirá.
Existen hasta cuatro adaptaciones de esta novela al cine. Una del año 1946, a cargo de Tay Garnett, con Lara Turnes y Jhon Garfield como protagonistas. La segunda, dirigida en 1981 por Nick Rafelson, tiene como protagonista a un joven Jack Nicholson. Pero, sin duda, la mejor adaptación de todas es la realizada en 1942 por el genial Luchino Visconti considerada como la película que inició el movimiento del neorrealismo italiano.
Título original: The Postman Always Rings Twice
Autor: James M. Cain (Maryland, 1892 – 1977)
Año de publicación: 1940
158 páginas en la edición de Emecé-Planeta, Buenos Aires, 2003.
Archivado en: Postales
SOLO DE SOL
sólo el sol
el sol solamente
solo en el cielo
y yo tan solo
a solas con el sol
sonrío simplemente
EIELSON, Jorge Eduardo. Tema y variaciones. En: Arte Poética. Lima: Fondo Editorial de la Pontifica Universidad Católica del Perú, 2004. p. 143.
Hay muchas razones que están haciendo de estos unos días muy felices. Entre ellas, que la luz del sol a través de a ventana me despierte a diario.
Archivado en: Postales

MILLER, Frank. Batman: The Dark Knight Returns. New York: DC Comics, 2002. p. 45
Archivado en: Reseñas
Sostiene Pereira de Antonio Tabucchi
Según Lupi

Sostiene Pereira de Antonio Tabucchi es un libro al cual le tengo un cariño especial. ¿La razón? Por algún insondable motivo, aun siendo mujer y estar en mis veintes, me identifico con Pereira, un señor viudo con problemas cardíacos.
Esta breve novela cuenta la historia de él, Pereira, un periodista tan panzón como cincuentón que, de un día soleado para otro, se ve a sí mismo encargado de la sección cultural del Lisboa, un diario de estela católica y tiraje modesto en la Portugal salazarista de los años treinta.
Para ello se presta de la ayuda del recién graduado Monteiro Rossi, un joven descarado y rebelde, quien más que un apoyo para el Lisboa, resulta siendo un elemento tan perturbador como catalizador para la vida de nuestro héroe. La piedra molesta en el zapato de cuero marrón, viejo y bien amarrado de Pereira, que hace que éste baje la mirada hacia sus pies y repare por fin en el camino que ha venido siguiendo durante tantos años.
Tantos años bajo la dictadura de Salazar, tantas tardes almorzando omelette a las finas hierbas y limonada en el Café Orquídea, tantas noches contándole su día al retrato de su difunta esposa… Siempre Pereira tan apolítico e independiente, pero, por alguna razón, siempre tan creyente en el alma.
En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía, que literalmente refulgía bajo su ventana, y un azul, un azul nunca visto, sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería los ojos, él se puso a pensar en la muerte. ¿Por qué? Eso, a Pereira, le resulta imposible decirlo.
En este breve libro, Tabucchi logra dar vida a un personaje entrañable, cuyo nombre e íntimas obsesiones aparecen a lo largo de la historia de manera musical, cual mantra que se repite en loop. El soplar del viento, el motor de los autos, el sonido de las olas… el ritmo subyacente de la vida de Pereira. Un arrullo que Tabucchi nos presenta a veces como piedras en el camino con las cuales tropezamos una y otra vez, y otras como latidos del corazón que nos permiten seguir existiendo. Las fallas de fábrica que nos definen. La palabra que no conseguimos llenar en nuestro crucigrama.
Tierno y cauto, Pereira se muestra como un ser aparentemente apático, que va por la vida con la misma inercia con la cual un niño colorea un dibujo ajeno sin salirse de las líneas. Quizás por eso me identifico con Pereira, por la tendencia al fracaso que lo inmoviliza, que no es más que el rastro de una fijación con la muerte en todas sus extensiones. Una persona que intuye la palabra faltante en su crucigrama, pero que sabe muy bien que si lo completa, tendrá que tirar el periódico a la basura. ¿Y después qué? Eso, a Pereira, le resulta imposible decirlo.
Y, como él, Pereira, espero darme cuenta de que la vida y la muerte, así como la causa y el efecto, todos son pretextos para dejar salir lo que teníamos siempre dentro pero que nos resultaba imposible decir: un ronroneo tibio que nos susurra que, al fin y al cabo, lo que se opone a la incertidumbre es el compromiso, lo que se opone a la parálisis es la caída, y que finalmente lo que se opone al miedo es el amor.
Archivado en: Listas
Hoy 23 de abril, celebramos el día del libro con un repaso de algunos de mis libros favoritos. Hacer esta lista ha sido un poco difícil porque algunos de los libros que me hubiese gustado incluir, o ya no los tengo conmigo, o los he prestado actualmente. Yo no creo en eso de que prestar un libro sea perder un amigo. Yo creo que es más bien el libro el que gana un amigo y eso me parece genial.
Cartas a un joven poeta de Rainer María Rilke


Creo que leí este libro hace unos tres o cuatro años en la edición que tenían en la Biblioteca de la Universidad. Sin embargo, el año pasado encontré en una feria de libros usados esta, aunque maltratada, hermosa edición las Cartas a un joven poeta de Rilke. Fue impresa en 1976 por la Editorial Siglo Veinte de Buenos Aires. Entiendo que le perteneció a alguien más porque tiene una firma en la carátula. También sé que fue adquirido en la Librería Época de Miraflores. No solo me gustan el diseño y los colores de la carátula, sino que su dueño anterior se tomó el trabajo de subrayar a lápiz algunos de los mejores pasajes. Me costó diez soles.
No me esperen en abril de Alfredo Bryce Echenique


Este es uno de mis libros favoritos. Y esta es la edición en la cual lo leí por primera vez. Recuerdo que lo compré en la desaparecida librería La Familia del Jockey Plaza en el año 2002. Lo debo de haber releído completo unas tres veces. Está autografiado por Bryce en la tercera página. Absolutamente todas sus páginas guardan el olor de un frasco de perfume que se rompió en mi mochila cuando llevaba conmigo el libro. Está algo subrayado. Es la segunda edición, publicada por PEISA en 1998. Me costó sesenta y cinco soles.
Figurita de acción de Jorge Luis Borges


Ya sé que este no es un libro. Es un muñequito de Jorge Luis Borges que compré en Buenos Aires. Antes lo tenía frente a mí en mi escritorio. Ahora que trabajo en una mesa lo tengo junto a los demás libros. Sé que no me puede ver pero intuyo que ausculta mi labor, que le gustaría que le lea algún párrafo de Stevenson en voz alta o que haga menos ruido con la música. Durante un tiempo estuve muy obsesionado con Borges. De aquella obsesión, me queda el sabor de su lectura y este muñequito que compré por cino o seis pesos en una tienda de Caminito.
Underwood Portátil 1915 de Mario Bellatin


Ya es un lugar común decir que Mario Bellatin es un escritor raro. Qué mejor forma de recrear esta idea que con un libro de Sarita Cartonera, una editorial rara. Sarita Cartonera, al igual que otras editoriales latinoamericanas, fabrica sus libros usando pedazos de cartón y hojas fotocopiadas. Los materiales se los compran a un mayor precio a chicos que viven en la calle y son encuadernados y pintados a mano por ellos mismos. No hay dos libros iguales. Algo curioso que tiene este libro es una mancha roja en el borde lateral. No sé cómo llegó ahí. A veces me asusta y otras veces me divierte pensar que es sangre. Me costó quince soles en el stand de Sarita Cartonera en la FIL LIMA 2007.
Archivado en: Postales
Piura. Más que un lugar desmantelado en el presente por la naturaleza y la incuria de los gobernantes, una época, una esperanza extraviada entre los flujos y reflujos del entusiasmo. Las promesas. La aplicación. Una esperanza que no se había cumplido. La búsqueda casi religiosa del lugar que me correspondía en el mundo.
TUMI, Francisco. Las jerarquías de la noche. Lima: Alfaguara, 2004. p. 166.
Archivado en: Reseñas
Plata quemada de Ricardo Piglia
según Miki

Una maravillosa simbiosis gestáltica. Los mellizos: Brignone y Dorda. El Nene y el Gaucho Rubio se conocieron desde chicos y, desde entonces, han descubierto juntos la delincuencia, las drogas, la medialuz de los hostales de provincia, el amor y también el fracaso. Los mellizos, junto a Malito y Mereles, son los protagonistas de la novela policial Plata Quemada. Juntos, en una operación hasta entonces sin precedentes en el mundo criminal argentino, van a dejar atrás su hisstorial de fracasos criminales, asaltarán un banco y saldrán con más de medio millón de dólares bajo el brazo. En el camino, perderán el miedo a perderlo todo.
Sintió el gusto de la sangre en los labios y el dolor de un diente roto y por los ojos nublados veía la blancura de la tarde. Mi madre siempre supo que yo estaba destinado a no ser entendido y nadie me entendió nunca. pero a veces he logrado que algunos me quisieran. Oh, padre dijo, como en un eco lejano, el caballo tobiano me va a sacar de aquí. Iba entonces ahora a reunirse con el Nene Brignone, en el campo abierto, en el trigal, en la noche tranquila. La sirena de la ambulancia se alejó y perdió al doblar la esquina de Herrera y la calle quedó por fin vacía.
Pero, ¿qué es robar un Banco comparado con fundarlo?, nos pregunta Piglia desde el epígrafe que abre la novela. Nada. Plata Quemada cuenta la historia real del asalto perpretado a la bóveda de un Banco en San Fernando, en la Provincia de Buenos Aires, en 1965. Los múltiples detalles que ha cuidado Ricardo Piglia en la reconstrucción de esta historia aportan a la novela un golpe de realismo genial. El trabajo del novelista argentino se refleja, principalmnete, en el uso del lenguaje de la época, la recreación de la atmósfera y tensión del desenlace, las callecitas de Montevideo y la reproducción de conversaciones reales entre los asaltantes. Pigilia cuenta que la motivación para escribir la historia surgió en él treinta años antes de que por fin fuese publicada, cuando era un adolescente y viajaba en un tren hacia Bolivia. Allí conoció a la amante fugitiva de uno de los asaltantes quien, entre sentimentalería y exaltación, le hizo ver lo humano y fascinante en un crimen del que él vagamente recordaba tener noticia.
Me parece que ese sueño empieza con una imagen. Me gustaría terminar este libro con el recuerdo de esa imagen, es decir con el recuerdo de la muchacha que se va en el tren a Bolivia y asoma su cara por la ventanilla y me mira seria, sin un gesto de saludo, quieta, mientras yo la veo alejarse, parado en el andén de la estación vacía.
Cuando pienso en esta novela me viene siempre a la cabeza la dupla protagonista conformada por Brignone y Dorda. La complicidad que se forma entre ellos me recuerda mucho a la que interpretan Tom Cruise y Dustin Hoffman en Rainman (1988). Uno es un criollo, vagabundo, homosexual y vicioso. El otro, es más bien un gigante de corazón blando pero manos asesinas, fiel a sus amigos y temeroso de los extraños. La correcta construcción de sus personabilidades logra llevar a la novela un nivel más abajo de la narración de los sucesos y nos habla de la historia de dos amigos o dos amantes escapando de su destino. El mismo Piglia asocia la trama a la de un drama griego clásico en el que los protagonistas tratan de escapar al inexorable destino que los dioses le han asignado. Finalmente, creo que la novela intenta mostrar el componente humano de un criminal y lo logra.
Título original: Plata Quemada
Autor: Ricardo Piglia (Buenos Aires, 1940)
Año de publicación: 1997.
227 páginas en la edición de Anagrama, Barcelona, 2000.
Archivado en: Postales
Era una verdadera imposibilidad, y si podía pensar tranquilamente en ello, horizontes enteros se disgregaban y se veía libre de toda atadura. Porque se dice que los humanos no se satisfacen jamás, que se les da una cosa y siempre quieren algo más. Y se dice esto con erróneo desprecio, ya que es una de las mayores virtudes que tiene la especie y la que la hace superior a los animales que se dan por satisfechos con lo que tienen.
STEINBECK, John. La perla. Bogotá: Oveja Negra, 1983. p. 63
Archivado en: Postales
Reconozcamos que así es mi rostro y que debo soportar aquellos críticos, inquisidores, asesinos, mujeres, feas, la mayoría de las veces, que se indignan al ser invadidas, sobre todo en la orilla, por mi presencia y mi desnudez a las contradicciones en que viven. Vivir es caminar entre odios de llamas contrarias y, si no temiese las conclusiones erradas, confiando en la naturaleza casi mitológica de mi apariencia, diría que soy una chica bonita olvidada en el cuerpo de un hombre, una metamofósis incabada, un adolescente sorprendido en los nudos de una cadena donde nada ni nadie lo sacará.
MILLET, Richard. El gusto de las mujeres feas. Lima: Estruendomudo, 2007. p. 118. Traducción de Patricia de Souza.
Envueltos en libros no es una página sobre libros sino sobre gente que lee libros. Nos gustan las críticas y las reseñas pero de chiquitos nos creímos el floro de que hay un libro distinto que se revela frente a cada lector del mismo. Este es nuestro intento.