La soledad de una cabina telefónica

9 Ene

Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro
según Miki

Una imagen poderosísima. Son casi las ocho de la noche. Un tipo vestido con un traje lleno de manchas de pintura está encerrado en una cabina telefónica en un barrio de México D.F. Se encuentra mirando hacia el edificio de enfrente, atento a lo que sucede detrás de la ventana del único departamento que tiene la luz encendida. Se queda en silencio por un momento y del otro lado de la línea la voz de una mujer le pregunta cómo está el clima. Las noches de Ámsterdam son hermosas, confiesa el hombre, luminosas. Mientras, afuera de la cabina y en todo el Distrito Federal llueve a raudales. A esa hora, quizás por la lluvia, quedan pocos automóviles circulando. El hombre tiene que cortar la comunicación. Mientras lo hace, piensa en cómo volverá a casa. Luego de colgar, permanece dentro y mientras acaricia el vidrio empañado de la cabina telefónica se pregunta dónde quedará su casa.

Juan Jesús colocó la tarjeta en el teléfono y marcó el número de Nuria. Escuchó su voz en la contestadora, el tono fresco y optimista con que la conoció, aunque en el fondo solo conocemos optimistas. ¿Quién anuncia sus miserias desde el primer encuentro? No dejó el mensaje. (p. 7)

Conocía a Juan Villoro desde hace un tiempo por sus geniales crónicas y sus traducciones (en especial, ver la inmejorable traducción de Mojave de Truman Capote en Cuentos Completos, edición de Anagrama) pero nunca pensé que sería tan buen novelista. Llamadas de Ámsterdam llegó a mis manos mediados del año pasado desde Buenos Aires y me parece que aún se mantiene inédita en el resto del continente. Una novela para leer una tarde de lluvia, dice la contratapa de la edición de Interzona (2007), y la verdad es que no he podido encontrar una mejor descripción de la atmósfera que envuelve esta novela de menos de setenta páginas, aunque la haya leído un sábado por la mañana con un cielo celestísimo y sin atisbo de nubosidades.

-Es que como hablas tan de repente… allá deben ser las cuatro o cinco de la mañana. ¿De veras estás bien? ¿Qué horas son?
-No tengo reloj. Se me rompió ayer.
-¿Y para eso hablaste? ¿Necesitas un relojero mexicano? Eso es patriotismo.
-Quería oirte.
-¿Y cómo sueno?
-Rara
-Rara cómo. (p. 36)

Todo sucede en Mexico D.F. El hombre se llama Juan Jesús, la mujer se llama Nuria y son siete los años que han pasado desde que su relación terminó. Juan Jesús recuerda que, hacia el final de esos diez años de relación, juntos soñaban con vivir en Holanda, él pintando sus cuadros y Nuria yendo a comprar el almuerzo en bicicleta por las calles de Ámsterdam. Pero, cuando finalmente hicieron los arreglos para mudarse y hubieron empacado todo, su relación terminó de romperse y entonces sí se mudaron, Nuria a su casa y luego a Nueva York al tiempo que Juan Jesús, quien no tenía casa permaneció en el departamento que ocupaban ambos pero eso, para él, era también una suerte de mudanza. Pasó el tiempo, que siempre pasa en todas las novelas, ese tiempo de reajustes, y Nuria empezó a rehacer su vida. En esta empresa, Juan Jesús tuvo una suerte irregular que lo sumió en el la más profunda desolación. Así, empezó a pensar mucho en Nuria, hasta que se descubrió en la puerta de su edificio, o mejor dicho en la cabina telefónica que estaba frente a su edificio. Desde ahí, la empezará a llamar con bastante frecuencia y sostendrán largas conversaciones sobre la calle Ámsterdam, que es donde vive Nuria, y sobre Ámsterdam, que es el lugar en el que se supone que vive Juan Jesús. Esas llamadas serán la única manera que ha encuentra Juan Jesús para mantenerse dentro de la vida de Nuria y, por ende, no desvancerse en su propia historia.

-A veces pienso que me hablas de la esquina -dijo Nuria
-Juan Jesús vio la silueta de su ex mujer, recortada en el ventanal del departamento. ¿Podía ella verlo? ¿Podría ver el coche color cremoso que irrumpía en la madrugada de Holanda?
-Te oigo bien -dijo Nuria, sin que él supierta si se refería a la acústica o a su destino. (p. 62)

Título original: Llamadas de Ámsterdam
Autor: Juan Villoro
Año de publicación: 2007
64 páginas en Interzona, primera edición.

3 Responses to “La soledad de una cabina telefónica”

  1. Luis POllack 14. Ene, 2008 at 11:09 AM #

    Espero encontrar esa novela por aquí pues me provoca una curiosidad grandota el final.
    Un final que me gustaría sea diferente a lo que estoy viviendo actualmente.

Trackbacks/Pingbacks

  1. floreame.net - 09. Ene, 2008

    llamadas de ámsterdam

    Reseña y extractos de la última novela del escritor mexicano, ganador del perimio Herralde de Novela 2004, Juan Villoro

  2. Ocho cosas que aprendí el 2008 - Envueltos en libros! - 08. Ene, 2009

    [...] un narrador excelente. Fue una verdadera sorpresa para mí leer dos novelas tan bien escritas como Llamadas de Ámsterdam y El testigo. Si bien sabía de la calidad de su prosa gracias a las crónicas que publicaba en [...]

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