Habitación en Roma de Jorge Eduardo Eielson
según Miki

dime
¿tú no temes a la muerte
cuando te lavas los dientes
cuando sonríes
es posible que no llores
cuando respiras
no te duele el corazón
cuando amanece?

(albergo del sole I)

Esta noche, mientras pienso en el maestro Jorge Eduardo Eielson recuerdo el cortometraje que vi sobre su vida en la Feria Internacional del Libro de Lima (Vivir es una obra maestra, Gabriela Yepes - 2006). La cinta es un hermoso recuento de imágenes, palabras y conversaciones, todas convertidas en un relato conmovedor que lleva a la protagonista desde las bibliotecas de Lima hasta las playas de Italia, solo para arribar a Milan días después de la muerte de Eielson. Un documental, finalmente, en el que el documentado principal muere durante la grabación o, simplemente, desparece. Aunque la primera muerte de Jorge Eduardo Eielson nos haya dolido a todos, me reconforta pensar que la mente rabiosamente artística de Eielson sonreiría con participar de la ejecución de semejante idea.

haz que amanezca nuevamente
esta ciudad que es tuya
y sin embargo es mía
esta ciudad que beso día y noche
como besaba lima en la niebla
y luego besé parís
y mañana besaré moscú
nueva york y tokyo
londres y pekín
y enseguida besaré la luna

(azul ultramar)

La presencia de Habitación en Roma y de la obra poética de Jorge Eduardo Eielson apareció en mi vida durante mis primeros meses de Universidad. Por entonces empezaba a vivir solo, tenía dieciséis años y comenzaba a vivir en una ciudad de la que conocía muy poco y donde, a cambio, nadie me conocía. En mi primer día de clases, por la tarde, asistí a la clase de Literatura en la que nos repartieron algunos textos. Entre esos textos econtré Poema para leer de pie en el autobús entre la puerta flamina y el tritone, uno de los poemas que forma parte de la colección de Habitación en Roma. Cómo no enamorarse, entonces, de un libro sobre una ciudad o, mejor dicho, sobre un muñeco / de las causas imposibles (el yo poético de Eielson) deambulando entre perdido y maravillado por esas las calles doradas / de roma. Al salir de clase, en la biblioteca conseguí Habitación en Roma y la leí por primera vez ahí mismo, en uno de esas queridas mesitas de madera casi en solitario, casi cuando iban a cerrar. La segunda vez que leí el libro fue esa misma noche, antes de dormirme y fue mi única compañía durante esa primera semana en la que no tenía computadora, ni música, ni libros, ni familia.

Eielson escribió Habitación en Roma en el año 1952, con ocasión de su paso por la ciudad italiana gracias a la beca que se ganó para asistir a un curso de dirección cinematográfica ofrecido por el Centro Experimental de Cinecittà. Entonces tenía 28 años y hace cuatro años ya había dejado el Perú. En este poemario, a diferencia de sus primeros trabajos, hay un intencional abandono de la sintaxis y precisión estructural por una apuesta hacia lo sonoro y un vocabulario doméstico. Para mí, este libro representa la búsqueda artística de un hogar. Nos muestra que hemos de conocer Roma, París, Londres o Nueva York para comprender cabalmente lo que es nuestro hogar. Un hogar que, más que una ciudad, simplemente es un manojo de caras y recuerdos que llevamos con nosotros y cuya memoria nos reblandece el corazón las noches en las que el sueño nos es esquivo.

¿sabes tal vez que entre mis manos
las letras de tu nombre que contienen
el secreto de los astros
son la misma
miserable pelota de papel
que ahora arrojo en el canasto?

(escultura de palabras para una plaza de roma)

Finalmente, hay otra imagen muy poderosa que me viene a la cabeza. Es de hace ya bastante. De pronto, estoy parado frente a una gran pared atravezada por un fluorescente celeste en medio de una galería de Miraflores. Conforme contemplo en silencio la luz que mana del objeto, me asaltan los versos con los que Eielson abre su Habitación…: detrás de esa pared tan blanca / no hay nada / pero nada / lo cual no quiere decir / que no haya cielo / o no haya infierno. Cuando pienso en este tipo de cosas, lo imagino jovencísimo, encerrado garabateando versos en un cuartucho de Roma, pensando en ese país tan lejano y tan extraño que se le fue y planeando todos los años que le quedan por vivir.

Título original: Habitación en Roma
Autor: Jorge Eduardo Eielson
Año de publicación: 1954

Gracias al genial proyecto de Perú Cultural dedicado a la obra de Eielson, este libro está disponible para su descarga haciendo clic aquí.