leemos libros porque en casa nunca tuvimos televisor
Hoy es el día mundial del libro, día en el que por una confusión en los calendarios murió Sir William Shakespeare, Miguel de Cervantes y un sujeto que aparece en los libros como Garcilaso de la Vega. Esta fecha, para nosotros, es como el aniversario de un romance que empezó hace ya mucho tiempo pero que todos los días se hace más fuerte. Por culpa de esa fascinación, a manera de un álbum de fotos de todos los libros que de una u otra forma han pasado por nuestras vidas, es que empezamos este blog. Y también por eso, es que hoy compartimos con ustedes cinco momentos memorables de este largo noviazgo.
1. Fernando Pessoa - El libro del desasosiego
Todo se compenetra. La lectura de los clásicos, que no hablan de ocasos, me ha hecho inteligibles muchos ocasos con todos sus colores. Hay una relación entre la competencia sintáctica, por la cual se distingue el valor de los seres, de los sonidos y de las formas, y la capacidad de comprender cuándo el azul cielo es realmente verde y qué porción de amarillo existe en el verde azul del cielo. (…)
Leer es soñar de la mano de otro. Leer mal y por encima es tanto como librarnos de la mano que nos guía. La superficialidad en la erudición es el mejor modo de leer bien y ser profundo
Alta fidelidad de Nick Hornby
Según Miki

Una primera observación. A los trece o catorce años, mucho antes de que los libros apareciesen irremediablemente en mi vida, mi primer amor fue la música. Entonces eran tardes larguísimas mirando el techo de mi habitación, tratando de no pensar en nada y escuchando siempre los mismos discos una y otra vez. Conforme fui creciendo, la música creció también conmigo y llego a convertirse en casi una obsesión. Así, mis cinco bandas preferidas de aquella época del primer amor por la música fueron: The Clash, Asmereir, Attaque 77, Futuro Incierto y Ramones. Claro que ahora han pasado algunos años más, algunos discos los he dejado de escuchar y he vuelto a escuchar otros de esa época preguntándome por qué nunca los había conocido antes. Prueba de ellos es que existen canciones en mi vida que vinculo a sucesos, a períodos o a personas casi automáticamente al escucharlas. El punto de esto es que la música, para quienes nos sentimos tan estrechamente vinculados a ella, tiene un poder autobiográfico.
Alice’s adventures in Wonderland y Through the Looking-glass and what Alice found there de Lewis Carroll
según Lupi
Cuando me dijeron que debería escribir una reseña sobre uno de mis libros favoritos, lo primero que pensé fue que no lo haría, ya que para mí hay algunas cosas sagradas que se deben respetar como Alicia en el país de las maravillas y a través del espejo. Pensé que hacerlo sería equivalente a analizar la composición y los colores de una fotografía de mi infancia. A escudriñar las rimas de una de mis canciones favoritas. A reproducir un sueño. Es decir, expresar en palabras algo inefable, reduciéndolo en el proceso, destiñendo la impronta que tengo de ese libro alucinante de Charles Lutwidge Dodgson aka Lewis Carroll, el inglés matemático, lógico, sacerdote anglicano, fotógrafo, que nunca imaginó que sus trabajos más recordados serían sus cuentos para niños.
¿Estás cansado de ser el lorna del grupo solo porque has leído El Secreto? ¿No tienes idea de quién fue Marcel Proust y en qué Copa Mundial jugó? ¿Esperas con ansia llegar a tu casa para darte ese placer privado que es la lectura de Juventud en Éxtasis? ¿Todavía no sabes que Leonardo fue el que se llevó tu queso?
¡PUES TUS PROBLEMAS TERMINAN AQUÍ, AMIGUITO!
