leemos libros porque en casa nunca tuvimos televisor
Música para camaleones de Truman Capote
según Miki

En una de las primeras escenas de Todo sobre mi madre, el personaje de la madre le regala a su hijo Esteban que quiere ser escritor, en el dÃa de su cumpleaños, Música para camaleones. Entonces, ahà mismo sobre su cama durante la mañana de su cumpleaños, el hijo lee en voz alta el famoso segundo párrafo del prólogo del libro. En su voz hay una suerte de confianza o de fe en el futuro realmente envidiable. Unas cuantas escenas más tardes, el chico muere. Fue asÃ, como a quien lo asalta una verdad evidente, que supe que debÃa de leer ese libro.
Empecé a escribir cuando tenÃa ocho años: de improviso, sin inspirarme en ejemplo alguno. No conocÃa a nadie que escribiese y a poca gente que leyese. Pero el caso era que sólo me interesaban cuatro cosas: escribir, leer, bailar claqué y hacer dibujos. Entonces, un dÃa comencé a escribir, sin saber que me habÃa encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse.
Truman Capote fue, en su época, algo asà como una estrella de cine. Sus cuentos aparecÃan en las revistas más leÃdas de Estados Unidos, de pronto una noche se iba de fiesta al Studio 54 con Andy Warhol o de gira con los Rolling Stones. Su vida privada no tenÃa nada de privada. Imposible para cualquiera, entonces, imaginarlo distinto a esa persona soberbia y autosuficiente que aparece en las solapas de sus libros y junto a los tÃtulos de sus artÃculos. Sin embargo, cada que pienso en Capote me viene a la cabeza una sola imagen. En la foto, Truman aparece bailando junto a Marilyn Monroe. Me encanta porque delata perfectamente al verdadero Capote, tÃmido nervioso y un poco torpe, muy alejado de esa imagen mediática que se empeñaba en esparcir. Veo a un Capote más bien parecido al niño de Monroeville, Albama que aprendió a escribir por su cuenta y que andaba por todos lados cargando un diccionario gigante y una libreta. A su lado, a la niña engreÃda de Hollywood, a esa adorable criatura que, incluso en las fotos que le hacÃan sin avisarle, salÃa hermosa. Una adorable criatura es, ademà s, el tÃtulo de la semblanza que Capote le dedica a su amiga Marilyn Monroe en este libro.
MARILYN: Recuerdas que te dije que si alguien te preguntaba cómo era verdaderamente Marilyn Monroe…, bueno ¿qué le contestarÃas? (Su tono era inoportuno, burlón, pero también grave: querÃa una respuesta sincera). Apuesto a que dirÃas que soy una estúpida. Una sentimental.
TRUMAN CAPOTE: Por supuesto. Pero también dirÃa…
(La luz se iba. Marilyn parecÃa esfumarse con ella, mezclarse con el cielo y las nubes, disolverse a lo lejos. QuerÃa elevar mi voz sobre los chillidos de las gaviotas y llamarla para que volviese: ¡Marilyn! ¿Por qué todo tuvo que acabar asÃ, Marilyn? ¿Por qué la vida tiene que ser tan jodida?
TC: DirÃa…
MARILYN: No te oigo.
TC: DirÃa que eres una adorable criatura.
El libro está dividido en tres partes. Cada una de las cuales recoge una técnica narrativa distinta, desde los retratos de sucesos hasta la magistral nouvelle de suspenso llamada “Ataúdes tallados a mano“, el cuento tradicional a lo Capote de la sección inicial y los retratos personales de la tercera. Inicialmente, a Andy Warhol se le habÃa ocurrido hacer un trato con Capote. Warhol pintarÃa su retrato a cambio de que Capote contribuyera durante un año con pequeñas entrevistas para la revista que el pintor publicaba en Nueva York. AsÃ, Capote empezó a jugar con la idea y se le ocurrió escribir perfiles a manera de diálogos que luego fueron recogidos y componen la última parte del libro.
Truman Streckfus Persons, mejor conocido como Truman Capote, publicó Música para camaleones en 1980, luego de un silencio literario de catorce años. Solo un autor como Capote podÃa pasárselas catorce años sin publicar nada, bebiendo alcohol como si en eso se le fuese la vida, publicar un libro y súbitamente quedarse dieciséis semanas en la lista de los más vendidos del New York Times. Me gusta pensar en él encerrado en su apartamento de la First Avenue, escribiendo por última vez sobre sus amigos, sus enemigos, sobre esa sociedad con la cual nunca estuvo conforme, dentro de la cual por más que trató de pasar desapercibido (camuflarse como un camaleón) no lo logró. Cuando pienso esto a veces me pongo triste u otras veces me provoca bailar como un camaleón.
Algunas ciuidades, como cajas envueltas bajo árboles de Navidad, encierran inesperados regalos, secretas delicias. Algunas ciudades siempre serán paquetes cerrados, receptáculos de enigmas que jamás resolverán ni notarán los turistas ni siquiera los viajeros más inquisitivos y persistentes. Para conocer tales ciudades, para desenvolverlas, por decirlo asÃ, hay que nacer en ellas.
TÃtulo original: Music for Chameleons
Autor: Truman Capote
Año de publicación: 1980
282 páginas en la décima edición de Anagrama Compactos, traducción de Benito Gómez Ibañez, 2006.
Van 4 comentarios para "Una adorable criatura"
Sin duda ser una adorable criatura no es algo desdeñable. Truman Capote lo sabÃa.
Los párrafos de TC que pones aquà son claves. El que habla del látigo, me clarifica lo que he estado procesando, y el final, reafirma lo que uno siente por Lima, la ciudad donde muchos nacimos y donde vivimos.
Salute.
Esa foto es insuperable.
Yo también vi la pelÃcula y pensé lo mismo. Solo que por esa misma razón no leà el libro cuando tuve la oportunidad. Era una verdad muy grande y yo muy ñoña.
ÑO ÑA
[...] Edgar Marcus Lustgarten nació en 1907 en Manchester. Estudió en Oxford y durante su vida trabajó como periodista, cronista, abogado, conductor de programas para la televisión y escritor de novelas de misterio. Algunos dicen que, antes que nada, era simplemente un cazador de historias. Sobre su método para escribir, apuntan Borges y Bioy Casares en la introducción que le prepararon a este libro, señaló alguna vez que simplemente no lo tenÃa: tendÃa a escribir en cualquier parte, sobre servilletas y hojas dispersas a bordo de autobuses, en bares y también mientras caminaba por la calle. Ese desorden, sin embargo, contradice directamente a la pulcritud de su prosa y su fina estructura. En su temática, su obra oscila brillantemente entre la novela de misterio y la documental, lo que hace que muchos los identifiquen como un olvidado precursor de Truman Capote. [...]
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