Joyce se perdió en La Habana
18 Jun
Tres Tristes Tigres de Guillermo Cabrera Infante
Según Miki
Cabrera Infante. Nacido en Gibara en 1929. Murió en Londres hace tres años. Cubano genial. Enamorado del humo, del cine, o del humo del cine o del cine que se hizo humo. Un cubano que se hizo humo. Lo veo escribiendo con desdén en la terraza de algún café londinense. Perfectamente peinado. Impecable. Escribe y piensa en esa Cuba que se le fue, que ya no existe y a la que nunca podrá volver. Sueña y sueña. Como un Joyce que se pegó una borrachera tremenda durante una noche larga de La Habana antes de la Revolución. Maestro. Ojo. Este es un libro para leer solo de noche. Esa es la advertencia del prólogo de Tres Tristes Tigres. Un libro escrito en cubano, lleno de ron, de boleros y de esa sensación curvilínea que solo brindan las noches de verano junto al mar. La novela es un río de anécdotas. Pequeñas confidencias. Poética cotidaneidad. Como si todo eso estuviese junto y fuese cantado por un negra inmensa, solitaria en el medio de un escenario aplatinado, al ritmo de un lento bolero. El bolero de Cuba y su bolerista. Su pluma. Su atrevimiento. Tantas cosas.
Hay quienes venla vida lógica y ordenada, otras la sabemos absurda y confusa. El arte (como la religión o como la ciencia o como la filosofía) es otro intento de imponer la luz del orden a la tiniebla del caos. Feliz tú, Silvestre, que puedes o crees que puedes hacerlo por el verbo.
Mi primer acercamiento. La traducción del Dublineses de Joyce que hizo en 1972 Guillermo Cabrera Infante. Magistral. Esto fue hace mucho, cuando todavía no vivía en Lima. El tiempo pasa. A Cabrera Infante lo sacó la Revolución. Lo sacó Fidel. Diablos. Pero luego él (sí, también) sacó a Cuba de su vida, así de pronto, pero volvía cada vez que se ponía a escribir. Con sus gafas redondas. Su mirada fija. Su cerebro inquieto y ese humo que iba a todas partes con él. Me es imposible escribir de él y no atreverme a una nueva forma. Veo sus libros y siento que a todos nos falta mucho para alcanzar su forma. Esa experimentación formal que heredó de Joyce. El maestro James Joyce, esa obsesión común, ese irlandés inolvidable. Cabrera Infante nunca escribió monólogos interiores. Solo escribió canciones, solo escribió boleros, solo cerró los ojos y soñó la mejor época de su vida. Esos sus ojos pequeños e incisivos. Los cubanos, decía, no somos sino seis millones de músicos solistas.
Cuando terminé de oir a Silvestre, sin hablar, antes de colgar, colgando el negro, ya de luto, espantoso teléfono, me dije a mí mismo, Carajo todo el mundo se muere, queriendo decir que los felices y los amargados y los ingeniosos y los retardados mentales y los cerrados y los abiertos y los alegres y los tristes y los feos y los bellos y los lampiños y los barbudos y los altos y los bajos y los poderosos y los infelices, ah y los calvos: todo el mundo y también la gente que como Bustrófedon puede hacer de dos palabras y cuatro letras un himno y un chiste y una canción, ésos, también se mueren y me dije, Coño. Nada más.
Esta es la primera novela de Cabrera Infante. Se siente un amor por la gente de La Habana y por su forma de hablar o de vivir la vida, con lo ligados que pueden estar ambos conceptos. La bohemia. Hay una fascinación por el lenguaje, por la exploración de sus límites. Premio Biblioteca Breve de 1964. Una de mis novelas favoritas del Boom. Un documento importantísimo que podría tranquilamente demostrarle al resto de generaciones que no existe nada nuevo bajo el cielo de la literatura y que todo nuestros intentos no son más que malas imitaciones de Homero, Joyce o Cervantes. La valla es alta. Este libro es imperdible, desde todas sus entradas.
ahora usted me confunde por qué me va a imponer su ley su asquerosa ley confunde la raza confunden la religión todo lo confunde el principio moral de los católicos no de los ñañigos ni de los espiritista el aire no es suyo esto no es su casa la bemba suya se mete en toas partes esa peste me pudre las serulas del cerebro ya no puedo más registra y registra y registra que viene el mono con un cuchillo y me registra me saca las tripas el mondongo para ver qué color tiene ya no se puede más.
Título original: Tres Tristes Tigres
Autor: Guillermo Cabrera Infante
Año de publicación: 1967
450 páginas en la edición de Espasa, 2006.
Aquí una extensa entrevista a Guillermo Cabrera Infante realizada para la televisión española.


No habia oido hablar de este autor,pero ahora que leo este post echare un vistazo a alguno de sus libros.
Me encantan los estractos, colosales…Me gusta mucho el blog, suerte en el concurso, tengo que acabar de leer los otros, chao…