Archive | Noviembre, 2008

Años que se confunden

29 Nov

Mario Vargas LLosa en el bar “La Catedral”, circa 1970.

Mario Vargas LLosa en el bar “La Catedral”, circa 1970.

Años que se confunden, Zavalita, mediocridad diurna y monotonía nocturna, cervezas, bulines. Reportajes, crónicas: papel suficiente para limpiarse toda la vida, piensa. Conversaciones en el “Negro Negro”, domingos con chupe de camarones, vales en la cantina de “La Crónica”, un puñado de libros que recordar. Borracheras sin convicción, Zavalita, polvos sin convicción, periodismo sin convicción. Deudas a fines de mes, una purgación, lenta, inexorable inmersión en la mugre invisible. Ella había sido lo único distinto, piensa. Te hizo sufrir, Zavalita, desvelarte, llorar. Piensa: tus gusanos me sacudieron un poco, Musa, me hicieron vivir un poco. Carlitos movió el dorso de la mano, levantó apenas el pulgar y aspiró; ahí su cabeza echada atrás, media cara iluminada por el reflector, media cara sumida en algo secreto y profundo.

VARGAS LLOSA, Mario. Conversación en La Catedral. Lima: Alfaguara, 2004. p. 452.

Paul Auster por sí mismo

16 Nov

Viajes por el Scriptorium de Paul Auster

según Miki

No recuerda nada. Un hombre que podría o no llamarse Míster Blank, protagonista de Viajes por el Scriptorium, acaba de despertar de un sueño extrañísimo y no recuerda nada. Está recluido en una habitación aterradoramente monótona y, a lo largo del día, empezará a recibir la visita de distintos personajes que apenas reconoce. A través de esas entrevistas, vagamente irá recordando retazos de su pasado y de las razones que lo han recluido en esa habitación.

La pesadilla de cualquier escritor debe ser que sus propios personajes cobren vida y, unidos, se presenten ante él para ajustar cuentas, para juzgarlo. Viajes por el Scriptorium, la penúltima novela de Paul Auster, es un informe impersonal sobre la venganza de las creaturas a su creador. Los personajes más representativos de La Trilogía de Nueva York, La invención de la soledad, Leviathan, entre otras novelas de Paul Auster, cobran una presencia espectral en la habitación de Míster Blank. En otra época, él recuerda que trabajaron para él como agentes en misiones especiales. Hoy, quieren someterlo a un proceso sumario e incomprensible con el único fin de darle una muerte pública, sangrienta y necesaria. Mister Blank, trasunto del propio Auster, aparece como el padre creador culpable de haber traído a la vida a esos seres con el único fin de regocijarse con su tortura, de someterlos a historias crueles y dolorosas solo para luego poder contarlas.

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Autopistas

6 Nov

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Comet Gain – Turnpike (Cassino Classics, 1995 -Wiiija)

Con tu mochila a las espaldas, echas a andar y atisbas el principio de la noche. Una hora después, las luces de los autos te revelan la autopista. Allí, de pie, junto a la cuneta, con la mirada fija en los autos, te detienes nuevamente; pero no sabes qué sucederá. Nada importa, tú escrutas la lejanía y esperas.

Esperas y esperas…

AMPUERO, Fernando. Paren el mundo que acá me bajo. Lima: Estruendomudo, 2007. p. 41.

La melodía secreta de Julio Cortázar

3 Nov

Las armas secretas de Julio Cortázar

según Miki

La verdad es que Julio Cortázar nunca conoció a Charlie Parker. Nunca caminaron juntos por París. Nunca compartieron un Nescafé o conversaron en la penumbra de una chambre de bonne de la rue Lagrange, como en El Perseguidor, uno de los cuentos de Las armas secretas.

Parker nos enseñó una nueva forma de escuchar y sentir el jazz a través del bebop. Julio Cortázar, sentado a la máquina de escribir con la música de Parker de fondo, nos dejó cuentos inolvidables en todos los registros y temas. Sus cuentos se leían en voz alta como una risotada anárquica en la cara pelada de la tradición literaria formal y acartonada. Cada uno, por su parte, se esforzó por despojarnos de formalismos y abrir una nueva puerta (para la literatura o la música), por señalar un ritmo diferente, sincopado y maravilloso como un solo de saxofón. (más…)