Feos son los otros
4 Ene
Reconozcamos que así es mi rostro y que debo soportar aquellos críticos, inquisidores, asesinos, mujeres, feas, la mayoría de las veces, que se indignan al ser invadidas, sobre todo en la orilla, por mi presencia y mi desnudez a las contradicciones en que viven. Vivir es caminar entre odios de llamas contrarias y, si no temiese las conclusiones erradas, confiando en la naturaleza casi mitológica de mi apariencia, diría que soy una chica bonita olvidada en el cuerpo de un hombre, una metamofósis incabada, un adolescente sorprendido en los nudos de una cadena donde nada ni nadie lo sacará.
MILLET, Richard. El gusto de las mujeres feas. Lima: Estruendomudo, 2007. p. 118. Traducción de Patricia de Souza.


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