Archive | Enero, 2010

Goodbye, Mr. Salinger

30 Ene

What I like best is a book that’s at least funny once in a while. I read a lot of classical books, like The Return of the Native and all, and I like them, and I read a lot of war books and mysteries and all, but they don’t knock me out too much. What really knocks me out it is a book that, when you’re all done reading it, you wish the author that wrote it was a terrific friend of yours and you could call him up on the phone whenever you felt like it.

SALINGER, Jerome. The catcher in the rye. New York: Back Bay / Little, Brown and Co., 2001. p. 25.

Goodbye. Aquí nos quedamos sus amigos, Mr. Salinger. Aunque nunca nos conocimos ni llegamos saber mucho de usted, nunca dejamos de considerarlo un amigo.


J. D. Salinger
(New York, 1919 – New Hampshire, 2010)

La hora de partir

26 Ene

Y cuando los timoneles hubieron alejado las naves de la playa con sus fuertes pértigas, y se enderezaron los mástiles entre las filas de remeros, supe que habían terminado las horas de los alardes, de excesos, de regalos, que preceden las partidas de soldados hacia los campos de batalla. Había pasado el tiempo de las guirnaldas, las coronas de laurel, el vino en cada casa, la envidia de los canijos, y el favor de las mujeres. Ahora, serían las dianas, el lodo, el pan llovido, la arrogancia de los jefes, la sangre derramada por error, la gangrena que huele a almíbares infectos.

CARPENTIER, Alejo. Semejante a la noche. En: Guerra del tiempo. Lima: Adobe, 2000. p. 60.

Finalistas en España

22 Ene

Estamos en el grupo de cinco finalistas en la categoría a Mejor Blog de Crítica Literaria Extranjero en los Premios Revista de Letras de España. Las votaciones corren hasta finales de enero de 2010 en la siguiente dirección:

http://www.revistadeletras.net/votaciones/

Los invitamos a votar por su blog favorito. Desde ya es un honor compartir categoría con blogs tan buenos como el Blog de Libros de nuestra amiga Mariana del Rosal o el Notas Moleskine de Ivan Thays!

El día que Orson Welles tradujo a Kafka

21 Ene

El Proceso de Franz Kafka bajo la atenta mirada de Orson Welles

según Miki

Orson Welles asumió un gran reto cuando en 1960 le propuso al productor Alexander Salkind hacer una película sobre la novela El Proceso de Franz Kafka. Desde su publicación en 1925, un año después de la muerte de su autor, El Proceso había sido una novela admirada y cuestionada a la vez por lo difícil de su lectura, por la negativa de Kafka a publicarla en vida y por lo que representaba en la obra de un escritor que cada vez cobraba mayor importancia a nivel mundial. Orson Welles se comprometió a filmarla y decidió no hacer una traducción de la novela al cine, sino más bien tomar la historia y hacerla suya. Por ello, antes que una adaptación directa, la película es una remezcla de la historia original bajo los propios términos de Welles. Esta intervención se deja ver tanto en la historia como en el tratamiento estético del filme.

El que la novela El Proceso se haya publicado en forma póstuma es un elemento clave en cualquier aproximación interpretativa. El Proceso sobre el que se basó la película es fruto de un intento de conglomeración de los capítulos hallados a la muerte del autor, pero no representa fielmente la idea que Kafka tenía de la novela y de la historia. En los meses anteriores a su muerte víctima de una larga enfermedad, Kafka encomendó a su amigo Max Brod la incineración de todos sus cuadernos y manuscritos. Conocedor del valor que dichos escritos tenían para la literatura universal, Brod traicionó la confianza de Kafka y se dedicó a ordenarlos y publicarlos íntegramente durante los siguientes años. En el caso particular de lo que hoy conocemos como la novela El Proceso, lo que Brod halló fue una serie de cuadernos que relataban una historia común a un solo personaje: Josef K., pero en episodios individuales sin un fuerte nexo narrativo que Kafka había escrito durante los años de la Primera Guerra Mundial[1]. Fue así que él mismo intentó ordenar los capítulos y publicó una primera edición en 1925 en el que él creía era el orden de la novela. Para la segunda edición, se publicaron como anexo los capítulos incompletos que no fue posible ubicar temporalmente en la línea histórica de la primera edición. El Proceso que hoy conocemos, por ende, es más bien un reflejo de un intento de composición de la novela. El orden original de la novela es aún un misterio[2].

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