Envueltos en libros!

leemos libros porque en casa nunca tuvimos televisor

Archive for the ‘Reseñas’ Category

Paul Auster por sí mismo

Domingo
Nov 16,2008

Viajes por el Scriptorium de Paul Auster

según Miki

No recuerda nada. Un hombre que podría o no llamarse Míster Blank, protagonista de Viajes por el Scriptorium, acaba de despertar de un sueño extrañísimo y no recuerda nada. Está recluido en una habitación aterradoramente monótona y, a lo largo del día, empezará a recibir la visita de distintos personajes que apenas reconoce. A través de esas entrevistas, vagamente irá recordando retazos de su pasado y de las razones que lo han recluido en esa habitación. 

La pesadilla de cualquier escritor debe ser que sus propios personajes cobren vida y, unidos, se presenten ante él para ajustar cuentas, para juzgarlo. Viajes por el Scriptorium, la penúltima novela de Paul Auster, es un informe impersonal sobre la venganza de las creaturas a su creador. Los personajes más representativos de La Trilogía de Nueva York, La invención de la soledad, Leviathan, entre otras novelas de Paul Auster, cobran una presencia espectral en la habitación de Míster Blank. En otra época, él recuerda que trabajaron para él como agentes en misiones especiales. Hoy, quieren someterlo a un proceso sumario e incomprensible con el único fin de darle una muerte pública, sangrienta y necesaria. Mister Blank, trasunto del propio Auster, aparece como el padre creador culpable de haber traído a la vida a esos seres con el único fin de regocijarse con su tortura, de someterlos a historias crueles y dolorosas solo para luego poder contarlas.

Creo hablar en nombre de todos sus agentes cuando digo que tiene lo que se merece: ni más ni menos. Y no hablo de castigo, sino de un acto de suprema justicia y compasión. Sin Míster Blank no somos nada, pero la paradoja es que nosotros, seres puramente imaginarios, sobreviviremos a la mente que nos creó, porque una vez arrojados al mundo existiremos hasta el fin de los tiempos, y nuestras historias seguirán contándose incluso después de que hayamos muerto.

Viajes por el Scriptorium es una metáfora kafkiana sobre la resposabilidad del padre, del demiurgo, respecto del destino de sus creaturas. ¿Es el escritor un castigador? Hacia el final de la novela, Míster Blank se descubre a sí mismo como otro personaje –que lo es, en verdad– de otra historia más. El final tiene más de justicia poética a un padre terrible que de justicia penal.

Título original: Travels in the Scriptorium
Autor: Paul Auster (New Jersey, 1947)
Año de publicación: 2006
185 páginas en la edición de Anagrama, Buenos Aires, 2007.

Lunes
Nov 3,2008

Las armas secretas de Julio Cortázar

según Miki

La verdad es que Julio Cortázar nunca conoció a Charlie Parker. Nunca caminaron juntos por París. Nunca compartieron un Nescafé o conversaron en la penumbra de una chambre de bonne de la rue Lagrange, como en El Perseguidor, uno de los cuentos de Las armas secretas.

Parker nos enseñó una nueva forma de escuchar y sentir el jazz a través del bebop. Julio Cortázar, sentado a la máquina de escribir con la música de Parker de fondo, nos dejó cuentos inolvidables en todos los registros y temas. Sus cuentos se leían en voz alta como una risotada anárquica en la cara pelada de la tradición literaria formal y acartonada. Cada uno, por su parte, se esforzó por despojarnos de formalismos y abrir una nueva puerta (para la literatura o la música), por señalar un ritmo diferente, sincopado y maravilloso como un solo de saxofón.

Aparecido en 1959, representa un punto de quiebre en la obra del escritor argentino. Por primera vez, Cortázar deja los cuentos cortos de Bestiario o Final del juego para ensayar relatos de mayor extensión. Asimismo, en los cinco cuentos que componen Las armas secretas resalta el tratamiento de las relaciones humanas en desmedro de la temática fantástica que hasta entonces había utilizado el autor. Esto, sin embargo, no significa que el libro no esté poblado de fantasmas. En mucho sentidos, hay quienes consideran que en este libro están las claves principales de Rayuela y del microcosmos de la ficción cortazariana más madura. A mí me encantó. Primero, por su técnica de narración. Luego, porque esos argentinos exiliados o esos parisinos que vocean, comen empanadas y tiran piedritas al Sena pensando que es al Río de la Plata me resultan profundamente tiernos, hasta un poco torpes para relacionarse con su entorno.

Al filo de los catorce, quizá de los quince, se le adivinaba vestido y alimentado por sus padres, pero sin un centavo en el bolsillo, teniendo que deliberar con los camaradas antes de decidirse por un café, un coñac, un atado de cigarrillos. Andaría por las calles pensando en las condiscípulas, en lo bueno que sería ir al cine y ver la última película, o comprar novelas o corbatas o botellas de licor con etiquetas verdes y blancas. En su casa (su casa sería respetable, sería almuerzo a las doce y paisajes románticos en las paredes, con un oscuro recibimiento y un paragüero de caoba al lado de la puerta) llovería despacio el tiempo de estudiar, de ser la esperanza de mamá, de parecerse a papá, de escribir a la tía de Avignon. Por eso tanta calle, todo el río para él (pero sin un centavo) y la ciudad misteriosa de los quince años, con sus signos en las puertas, sus gatos estremecedores, el cartucho de papas fritas a treinta francos, la revista pornográfica doblada en cuatro, la soledad como un vacío en los bolsillos, los encuentros felices, el fervor por tanta cosa incomprendida pero iluminada por un amor total, por la disponibilidad parecida al viento y a las calles.

El libros se abre con Cartas de mamá, un cuento en el que una pareja argentina que vive en París empieza a sentirse sobresaltada por la súbita aparición de un familiar muerto hace años en las cartas que les manda la madre de uno desde Buenos Aires. En Los buenos servicios, la encantadora madame Francinet nos narra en primera persona su vida como ama de llaves al tiempo que el hijo de la familia falleció. En Las babas del diablo, una clase maestra de narración en primera persona, asistimos a un concierto de voces y condicionales que relatan la historia de una muerte. En El perseguidor, en relato más largo del libro, conocemos de cerca la historia de un músico de jazz alcohólico y depresivo a la manera de un Orfeo decadente. El periodista Bruno, su biógrafo y reciente amigo personal, narra cómo, mientras todos luchan por traer a Jhonny a la vida, él si empecina en saltarse el tiempo y volar como un ave. Al final, Las armas secretas es un relato en el que lo imaginario y lo real juguetean y tejen un final abierto.

Cada vez que he vuelto a leer este libro, tres veces con la de hoy, he encontrado nuevos pasajes y nuevas claves para poder comprenderlo. A veces me parece que hay párrafos nuevos, nuevos personajes, finales distintos, como si fuese un libro que va cambiando siempre mientras espera junto a los demás. A la vez, el cuento sobre Charlie Parker me recuerda profundamente a un amigo al que ya no veo más –fanático del jazz– y me hace imaginarlo sentado en los pasillos de algún subterráneo, hambriento y feliz como nunca. con su guitarra O me regresa a las noches que pasábamos escuchando música y discutiendo sobre latinoamérica y sobre la música y nuevamente sobre latinoamérica y de lo que se sentía vivir lejos de casa, lejos de tu país y en la exacta mitad de la nada.

Que la música salve por lo menos el resto de la noche, y cumpla a fondo una de sus peores misiones, la de ponernos un biombo delante del espejo, borrarnos del mapa durante un par de horas.

Título original: Las armas secretas
Autor: Julio Cortazar
Año de publicación: 1959
192 páginas en la edición de Espasa, Bogotá, 2005.

La leyenda de Luis Loayza

Viernes
Sep 19,2008

Otras tardes de Luis Loayza

según Miki

1. Tardes

Hace muchos años, los libros de fantasmas traían una advertencia en la carátula que recomendaban no ser leídos durante la noche. A la inversa, el maestro Cabrera Infante recomendó alguna vez leer uno de sus libros exclusivamente de noche. Otras tardes, sobra decirlo, debería traer la advertencia de solo ser leído durante las primeras horas de la tarde y –esto es una opinión personal– preferentemente durante el invierno.  No sé si esta convicción esté relacionada con el hecho de que leí, releí y hasta compré este libro siempre por la tarde. Recuerdo que hace tiempo, cuando vivía en Chiclayo, solía caminar cerca de veinte cuadras desde mi casa hasta una librería en la que solían rematarse saldos de libros de gran tiraje que salían junto a periódicos. Una de esas tardes encontré una torre entera de una colección de libros de Adobe editores que habían aparecido con el diario Expreso, a dos soles cada uno. Compré casi todos los títulos que hallé y, entre ellos, estaba Otras tardes. A la tarde siguiente, sobre mi cama y tratando de recuperarme del almuerzo, leí por primera vez a Luis Loayza (Lima, 1934).

2. Leyenda

Ser joven es aguardar lo que seremos alguna vez, todo se va dejando para más tarde; de pronto Jaime comprendía que no haría nunca lo que no había hecho hasta ahora, ya no le agitaban más el apetito o la esperanza.

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Con los ojos de un ciego

Viernes
Ago 29,2008

Catedral de Raymond Carver

según Lupi

Hay tantas cosas que no sabemos, cosas que ignoramos, voluntaria o involuntariamente… Tantas cosas que caen en la cajuela trasera del auto a la que llamamos destino a veces, otras casualidad o sinsentido, y que sacamos cuando nos conviene. Tantas pero tantas tantas cosas que nos llenan de incertidumbre, de temor, de esperanza, que nos permiten seguir viviendo o nos empujan hacia abajo como una bola gigante de metal. Tantas esas cosas tantas se encuentran presentes todas en los relatos de Raymond Carver, y aparecen justo cuando terminan todos y cada uno de sus cuentos. Como la clásica luz al final de un túnel que nadie sabe adónde llevará. Un atisbo de revelación de lo que será una autopista, unos rieles quebrados de tren, el brillo de los ojos del amor de nuestra vida, o simplemente el túnel que nos llevará a la muerte, los relatos de Carver nos comunican todo diciendo nada.

“Now let us pray,” I said, and the blind man lowered his head. My wife looked at me, her mouth agape. “Pray the phone won’t ring and the food doesn’t get cold,” I said.

De la misma manera de los libros que me gustan tanto, pero de forma más abrupta, lo obvio y lo desconocido se mezclan en Carver comunicando como ningún otro la mágica y casi milagrosa decadencia en que vivimos. Y utilizo la palabra comunicar, porque Raymond Carver no plasma, ni expresa, ni manifiesta absolutamente nada de la esencia de sus cuentos, sino más bien los comunica en cada detalle seco, cada palabra retenida, cada expresión de sus lacónicos personajes. Unas personas alienadas de su entorno, a veces indiferentes, otras abstraídas, pero que sin embargo logran conmover como nadie tan solo con un gesto o una mirada, a comparación de diálogos dramáticos y situaciones extremas que si nos arrancan alguna lágrima es porque vivimos a través de ellos, más que aprehender su situación y su realidad.

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Clorofila

Viernes
Ago 15,2008

El barón rampante de Italo Calvino

según Lupi

El barón rampante fue el primer libro que me hizo sentir esa tristeza especial. La tristeza que sientes cuando lees las maravillas vividas en el libro y la comparas implícita e inevitablemente con tu propia vida. Clases tediosas, autobuses tóxicos, ir y venir en una rutina sin sentido, a comparación de una aventura sobre árboles, árboles y más árboles, y sus miles de hojas y hojitas verdes verdes verdes. La aventura de Cosimo Piovasco de Rondò, el (anti)héroe de la villa de Ombrosa, Italia, que el 15 de junio de 1767, a los doce años de edad, decidió alejarse de nosotros, la gente de a pie, e irse a vivir sobre los árboles para siempre.

Fue el 15 de junio de 1767 cuando Cosimo Piovasco di Rondò, mi hermano, se sentó por última vez entre nosotros. (…) Soplaba un viento del mar, recuerdo, y se movían las hojas. Cosimo dijo: - ¡He dicho que no quiero y no quiero! - y rechazó el plato de caracoles. Jamás se había visto desobediencia más grave.

Fue una decisión total e inapelable. Cosimo se negó a comer los pobres caracoles que su hermana Battista, monja doméstica, había cocinado y dispuesto en la mesa tras un infructuoso intento con su hermano por salvarlos de su terrible destino gourmet. Vestido como el pequeño noblecito que era, se levantó de la mesa familiar y corrió hacia los árboles para nunca más bajar de ellos; dejando a su hermano menor en la mesa acatando las empolvadas normas de sus anticuados padres, sintiéndose culpable por haberlo decepcionado, por ser tan cobarde y no poder seguir el arbóreo camino escalado por Cosimo.

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La pasión forense de Lustgarten

Martes
Ago 12,2008

Veredictos discutidos de Edgar Lustgarten

según Miki

Edgar Marcus Lustgarten nació en 1907 en Manchester. Estudió en Oxford y durante su vida trabajó como periodista, cronista, abogado, conductor de programas para la televisión y escritor de novelas de misterio. Algunos dicen que, antes que nada, era simplemente un cazador de historias. Sobre su método para escribir, apuntan Borges y Bioy Casares en la introducción que le prepararon a este libro, señaló alguna vez que simplemente no lo tenía: tendía a escribir en cualquier parte, sobre servilletas y hojas dispersas a bordo de autobuses, en bares y también mientras caminaba por la calle. Ese desorden, sin embargo, contradice directamente a la pulcritud de su prosa y su fina estructura. En su temática, su obra oscila brillantemente entre la novela de misterio y la documental, lo que hace que muchos los identifiquen como un olvidado precursor de Truman Capote.

El asesinato premeditado y cuidadosamente urdido no es un juego de salón. Para realizarlo se necesita dureza de corazón, insensibilidad de espíritu, indiferencia ante el sufrimiento y desprecio por la vida humana. Estas condiciones resultan repugnantes en el hombre y contra su propia naturaleza en la mujer. El asesino por cálculo es vil; la asesina por cálculo es una paradoja enigmática.

Veredictos discutidos cuenta los hechos y el proceso judicial involucrado de seis famosos asesinatos ventilados en cortes inglesas y norteamericanas durante las primeras décadas del siglo XX. La excelente y documentadísima descripción de los hechos viene seguida de una genial recreación de la atmósfera del proceso. Detrás, como sutilmente, emerge la idea de la justicia como un ideal demasiado tendencioso. No existe un proceso puro, ajeno al entorno en el que se desenvuelve y a la forma de pensar de quienes participan en él, parece tratarnos de decir Lustgarten. Los fallos judiciales son tan influenciables como el mismo parecer humano y, necesariamente, están plagados de sus mismos demonios.

Nadie sabrá lo que ocurrió aquella tarde de invierno, hace muchos años, en la choza en la que vivía Thorne. ¿Asesinó él intencionalmente a Elsie Cameron, como lo creyeron los jurados, para evitar la inoportuna necesidad del casamiento y quedar libre para cuando él quiso entregarse a su nueva pasión? ¿O hubo una lucha cuando él quiso abandonar la choza, con esta terrible pero impremeditada consecuencia? ¿O -y ésta es la alternativa más tremenda- Thorne no dijo nada más que la verdad? (…)

Cualquiera de estas decisiones habría exigido un corazón de piedra y nervios de acero. Thorne poseía ambas características, como lo había probado en las semanas anteriores a su arresto. Esta veta inhumana en la personalidad del hombre impide la apreciación exacta del valor de las pruebas y hace que sea uno de los más desconcertantes asesinos condenados.

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Domingo
Jul 27,2008

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Borges imaginaba el paraíso como una biblioteca en la que estuviesen todos los libros del mundo: los que ya se escribieron y los que aún ni siquiera se han concebido en la imaginación del autor. Google Book Search no se compone, como la de Borges, de un número infinito de galerías hexagonales, pero sí alberga más libros de los que cualquier biblioteca promedio podría disponer (750,000.00 volúmenes a inicios del 2008) y, por ende, constituye un esfuerzo importantísimo por rescatar nuestro patrimonio bibliográfico de la trampa de los registros analógicos. Sin embargo, lejos de ser un paraíso, desde su inicio Google Book Search ha sido el centro de continuas discusiones sobre la forma en la que, a través de su plataforma de búsqueda bibliográfica, podrían vulnerarse los derechos de autor de escritores, investigadores y editoriales. Esta cuestión se asemeja a ese espejo a final del zaguán de la Biblioteca de Babel: a algunos les parece puesto ahí para dar una falsa sensación de continuidad mientras que a otros les parece la promesa del infinito.

El Decreto Legislativo 822, Ley sobre el Derecho de Autor, señala en su artículo 52 que el derecho patrimonial de un autor sobre su obra dura toda la vida de éste y hasta setenta años después de su fallecimiento. Es decir, que respecto de un libro en particular podemos encontrarnos con tres situaciones: (1) que nos encontremos dentro del plazo de la norma y sea posible de ser adquirirlo comercialmente; (2) que nos encontremos dentro del plazo de protección de la norma pero dicha obra esté agotada; y, (3) que se haya cumplido el plazo de la obra y la misma sea de dominio público.

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Joyce se perdió en La Habana

Miércoles
Jun 18,2008

Tres Tristes Tigres de Guillermo Cabrera Infante

Según Miki

Cabrera Infante. Nacido en Gibara en 1929. Murió en Londres hace tres años. Cubano genial. Enamorado del humo, del cine, o del humo del cine o del cine que se hizo humo. Un cubano que se hizo humo. Lo veo escribiendo con desdén en la terraza de algún café londinense. Perfectamente peinado. Impecable. Escribe y piensa en esa Cuba que se le fue, que ya no existe y a la que nunca podrá volver. Sueña y sueña. Como un Joyce que se pegó una borrachera tremenda durante una noche larga de La Habana antes de la Revolución. Maestro. Ojo. Este es un libro para leer solo de noche. Esa es la advertencia del prólogo de Tres Tristes Tigres. Un libro escrito en cubano, lleno de ron, de boleros y de esa sensación curvilínea que solo brindan las noches de verano junto al mar. La novela es un río de anécdotas. Pequeñas confidencias. Poética cotidaneidad. Como si todo eso estuviese junto y fuese cantado por un negra inmensa, solitaria en el medio de un escenario aplatinado, al ritmo de un lento bolero. El bolero de Cuba y su bolerista. Su pluma. Su atrevimiento. Tantas cosas.

Hay quienes venla vida lógica y ordenada, otras la sabemos absurda y confusa. El arte (como la religión o como la ciencia o como la filosofía) es otro intento de imponer la luz del orden a la tiniebla del caos. Feliz tú, Silvestre, que puedes o crees que puedes hacerlo por el verbo.

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Una adorable criatura

Jueves
May 15,2008

Música para camaleones de Truman Capote

según Miki

En una de las primeras escenas de Todo sobre mi madre, el personaje de la madre le regala a su hijo Esteban que quiere ser escritor, en el día de su cumpleaños, Música para camaleones. Entonces, ahí mismo sobre su cama durante la mañana de su cumpleaños, el hijo lee en voz alta el famoso segundo párrafo del prólogo del libro. En su voz hay una suerte de confianza o de fe en el futuro realmente envidiable. Unas cuantas escenas más tardes, el chico muere. Fue así, como a quien lo asalta una verdad evidente, que supe que debía de leer ese libro.

Empecé a escribir cuando tenía ocho años: de improviso, sin inspirarme en ejemplo alguno. No conocía a nadie que escribiese y a poca gente que leyese. Pero el caso era que sólo me interesaban cuatro cosas: escribir, leer, bailar claqué y hacer dibujos. Entonces, un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse.

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Miércoles
Abr 16,2008

Alta fidelidad de Nick Hornby

Según Miki

Una primera observación. A los trece o catorce años, mucho antes de que los libros apareciesen irremediablemente en mi vida, mi primer amor fue la música. Entonces eran tardes larguísimas mirando el techo de mi habitación, tratando de no pensar en nada y escuchando siempre los mismos discos una y otra vez. Conforme fui creciendo, la música creció también conmigo y llego a convertirse en casi una obsesión. Así, mis cinco bandas preferidas de aquella época del primer amor por la música fueron: The Clash, Asmereir, Attaque 77, Futuro Incierto y Ramones. Claro que ahora han pasado algunos años más, algunos discos los he dejado de escuchar y he vuelto a escuchar otros de esa época preguntándome por qué nunca los había conocido antes. Prueba de ellos es que existen canciones en mi vida que vinculo a sucesos, a períodos o a personas casi automáticamente al escucharlas. El punto de esto es que la música, para quienes nos sentimos tan estrechamente vinculados a ella, tiene un poder autobiográfico.

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