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	<title>Envueltos en libros!</title>
	
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	<description>leemos libros porque en casa nunca tuvimos televisor</description>
	<pubDate>Mon, 17 Nov 2008 04:54:03 +0000</pubDate>
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		<title>Paul Auster por sí mismo</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Nov 2008 22:41:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miki</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Viajes por el Scriptorium de Paul Auster
según Miki

No recuerda nada. Un hombre que podría o no llamarse Míster Blank, protagonista de Viajes por el Scriptorium, acaba de despertar de un sueño extrañísimo y no recuerda nada. Está recluido en una habitación aterradoramente monótona y, a lo largo del día, empezará a recibir la visita de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong><em>Viajes por el Scriptorium</em> de Paul Auster</strong></p>
<p style="text-align: center;">según Miki</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.flickr.com/photos/llumenera/414257531/" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.flickr.com');"><img class="aligncenter" src="http://farm1.static.flickr.com/128/414257531_401434fdb6_b.jpg" alt="" width="482" height="362" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">No recuerda nada. Un hombre que podría o no llamarse Míster Blank, protagonista de <em>Viajes por el Scriptorium</em>, acaba de despertar de un sueño extrañísimo y no recuerda nada. Está recluido en una habitación aterradoramente monótona y, a lo largo del día, empezará a recibir la visita de distintos personajes que apenas reconoce. A través de esas entrevistas, vagamente irá recordando retazos de su pasado y de las razones que lo han recluido en esa habitación. </p>
<p style="text-align: justify;">La pesadilla de cualquier escritor debe ser que sus propios personajes cobren vida y, unidos, se presenten ante él para ajustar cuentas, para juzgarlo. <em>Viajes por el Scriptorium</em>, la penúltima novela de Paul Auster, es un informe impersonal sobre la venganza de las creaturas a su creador. Los personajes más representativos de <em>La Trilogía de Nueva York</em>, <em>La invención de la soledad</em>, <em>Leviathan</em>, entre otras novelas de Paul Auster, cobran una presencia espectral en la habitación de Míster Blank. En otra época, él recuerda que trabajaron para él como agentes en misiones especiales. Hoy, quieren someterlo a un proceso sumario e incomprensible con el único fin de darle una muerte pública, sangrienta y necesaria. Mister Blank, trasunto del propio Auster, aparece como el padre creador culpable de haber traído a la vida a esos seres con el único fin de regocijarse con su tortura, de someterlos a historias crueles y dolorosas solo para luego poder contarlas.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Creo hablar en nombre de todos sus agentes cuando digo que tiene lo que se merece: ni más ni menos. Y no hablo de castigo, sino de un acto de suprema justicia y compasión. Sin Míster Blank no somos nada, pero la paradoja es que nosotros, seres puramente imaginarios, sobreviviremos a la mente que nos creó, porque una vez arrojados al mundo existiremos hasta el fin de los tiempos, y nuestras historias seguirán contándose incluso después de que hayamos muerto.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><em>Viajes por el Scriptorium</em> es una metáfora <em>kafkiana</em> sobre la resposabilidad del padre, del demiurgo, respecto del destino de sus creaturas. <strong>¿Es el escritor un castigador?</strong> Hacia el final de la novela, Míster Blank se descubre a sí mismo como otro personaje –que lo es, en verdad– de otra historia más. El final tiene más de justicia poética a un padre terrible que de justicia penal.</p>
<p style="text-align: justify;">Título original: Travels in the Scriptorium<br />
Autor: <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Auster" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/es.wikipedia.org');">Paul Auster</a> (New Jersey, 1947)<br />
Año de publicación: 2006<br />
185 páginas en la edición de Anagrama, Buenos Aires, 2007.</p>
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		</item>
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		<title>Autopistas</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Nov 2008 05:09:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[

Comet Gain - Turnpike (Cassino Classics, 1995 -Wiiija)

Con tu mochila a las espaldas, echas a andar y atisbas el principio de la noche. Una hora después, las luces de los autos te revelan la autopista. Allí, de pie, junto a la cuneta, con la mirada fija en los autos, te detienes nuevamente; pero no sabes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://flickr.com/photos/23965238@N04/2287662939/" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/flickr.com');"><img class="aligncenter" title="highway" src="http://farm3.static.flickr.com/2040/2287662939_f4a62c66fd_b.jpg" alt="" width="496" height="330" /></a></p>
<p style="text-align: center;"></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Comet_Gain" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/en.wikipedia.org');"><strong>Comet Gain</strong></a><strong> - Turnpike (Cassino Classics, 1995 -Wiiija)</strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Con tu mochila a las espaldas, echas a andar y atisbas el principio de la noche. Una hora después, las luces de los autos te revelan la autopista. Allí, de pie, junto a la cuneta, con la mirada fija en los autos, te detienes nuevamente; pero no sabes qué sucederá. Nada importa, tú escrutas la lejanía y esperas.</p>
<p style="text-align: justify;">Esperas y esperas&#8230;</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>AMPUERO, Fernando. Paren el mundo que acá me bajo. Lima: Estruendomudo, 2007. p. 41.</strong></p>
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		<title>La melodía secreta de Julio Cortázar</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Nov 2008 07:01:22 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Las armas secretas de Julio Cortázar
según Miki

La verdad es que Julio Cortázar nunca conoció a Charlie Parker. Nunca caminaron juntos por París. Nunca compartieron un Nescafé o conversaron en la penumbra de una chambre de bonne de la rue Lagrange, como en El Perseguidor, uno de los cuentos de Las armas secretas.
Parker nos enseñó una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong><em>Las armas secretas</em> de Julio Cortázar</strong></p>
<p style="text-align: center;">según Miki</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/11/cortazar-jazz-2.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-222" title="cortazar-jazz-2" src="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/11/cortazar-jazz-2.jpg" alt="" width="500" height="325" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">La verdad es que Julio Cortázar nunca conoció a Charlie Parker. Nunca caminaron juntos por París. Nunca compartieron un Nescafé o conversaron en la penumbra de una <em>chambre de bonne</em> de la rue Lagrange, como en El Perseguidor, uno de los cuentos de <em>Las armas secretas</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Parker nos enseñó una nueva forma de escuchar y sentir el jazz a través del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bebop" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/es.wikipedia.org');">bebop</a>. Julio Cortázar, sentado a la máquina de escribir con la música de Parker de fondo, nos dejó cuentos inolvidables en todos los registros y temas. Sus cuentos se leían en voz alta como una risotada anárquica en la cara pelada de la tradición literaria formal y acartonada. Cada uno, por su parte, se esforzó por despojarnos de formalismos y abrir una nueva puerta (para la literatura o la música), por señalar un ritmo diferente, sincopado y maravilloso como un solo de saxofón.</p>
<p style="text-align: center;"><!-- Smart Youtube --><span class="youtube"><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/IxqwaJfDMxM&amp;rel=1&amp;color1=d6d6d6&amp;color2=f0f0f0&amp;border=&amp;fs=1&amp;autoplay="></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/IxqwaJfDMxM&amp;rel=1&amp;color1=d6d6d6&amp;color2=f0f0f0&amp;border=&amp;fs=1&amp;autoplay=" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="355" ></embed><param name="wmode" value="transparent" /></object></span><a href="http://www.youtube.com/watch?v=IxqwaJfDMxM"><img src="http://img.youtube.com/vi/IxqwaJfDMxM/default.jpg" width="130" height="97" border=0></a></p>
<p style="text-align: justify;">Aparecido en 1959, representa un punto de quiebre en la obra del escritor argentino. Por primera vez, Cortázar deja los cuentos cortos de <em>Bestiario</em> o <em>Final del juego</em> para ensayar relatos de mayor extensión. Asimismo, en los cinco cuentos que componen <em>Las armas secretas</em> resalta el tratamiento de las relaciones humanas en desmedro de la temática fantástica que hasta entonces había utilizado el autor. Esto, sin embargo, no significa que el libro no esté poblado de fantasmas. En mucho sentidos, hay quienes consideran que en este libro están las claves principales de <em>Rayuela</em> y del microcosmos de la ficción cortazariana más madura. A mí me encantó. Primero, por su técnica de narración. Luego, porque esos argentinos exiliados o esos parisinos que vocean, comen empanadas y tiran piedritas al Sena pensando que es al Río de la Plata me resultan profundamente tiernos, hasta un poco torpes para relacionarse con su entorno.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Al filo de los catorce, quizá de los quince, se le adivinaba vestido y alimentado por sus padres, pero sin un centavo en el bolsillo, teniendo que deliberar con los camaradas antes de decidirse por un café, un coñac, un atado de cigarrillos. Andaría por las calles pensando en las condiscípulas, en lo bueno que sería ir al cine y ver la última película, o comprar novelas o corbatas o botellas de licor con etiquetas verdes y blancas. En su casa (su casa sería respetable, sería almuerzo a las doce y paisajes románticos en las paredes, con un oscuro recibimiento y un paragüero de caoba al lado de la puerta) llovería despacio el tiempo de estudiar, de ser la esperanza de mamá, de parecerse a papá, de escribir a la tía de Avignon. Por eso tanta calle, todo el río para él (pero sin un centavo) y la ciudad misteriosa de los quince años, con sus signos en las puertas, sus gatos estremecedores, el cartucho de papas fritas a treinta francos, la revista pornográfica doblada en cuatro, la soledad como un vacío en los bolsillos, los encuentros felices, el fervor por tanta cosa incomprendida pero iluminada por un amor total, por la disponibilidad parecida al viento y a las calles.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">El libros se abre con <em>Cartas de mamá</em>, un cuento en el que una pareja argentina que vive en París empieza a sentirse sobresaltada por la súbita aparición de un familiar muerto hace años en las cartas que les manda la madre de uno desde Buenos Aires. En <em>Los buenos servicios</em>, la encantadora madame Francinet nos narra en primera persona su vida como ama de llaves al tiempo que el hijo de la familia falleció. En <em>Las babas del diablo</em>, una clase maestra de narración en primera persona, asistimos a un concierto de voces y condicionales que relatan la historia de una muerte. En <em>El perseguidor</em>, en relato más largo del libro, conocemos de cerca la historia de un músico de jazz alcohólico y depresivo a la manera de un Orfeo decadente. El periodista Bruno, su biógrafo y reciente amigo personal, narra cómo, mientras todos luchan por traer a Jhonny a la vida, él si empecina en saltarse el tiempo y volar como un ave. Al final, Las armas secretas es un relato en el que lo imaginario y lo real juguetean y tejen un final abierto.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada vez que he vuelto a leer este libro, tres veces con la de hoy, he encontrado nuevos pasajes y nuevas claves para poder comprenderlo. A veces me parece que hay párrafos nuevos, nuevos personajes, finales distintos, como si fuese un libro que va cambiando siempre mientras espera junto a los demás. A la vez, el cuento sobre Charlie Parker me recuerda profundamente a un amigo al que ya no veo más –fanático del jazz– y me hace imaginarlo sentado en los pasillos de algún subterráneo, hambriento y feliz como nunca. con su guitarra O me regresa a las noches que pasábamos escuchando música y discutiendo sobre latinoamérica y sobre la música y nuevamente sobre latinoamérica y de lo que se sentía vivir lejos de casa, lejos de tu país y en la exacta mitad de la nada.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Que la música salve por lo menos el resto de la noche, y cumpla a fondo una de sus peores misiones, la de ponernos un biombo delante del espejo, borrarnos del mapa durante un par de horas.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Título original: <em>Las armas secretas</em><br />
Autor: <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cort%C3%A1zar" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/es.wikipedia.org');">Julio Cortazar</a><br />
Año de publicación: 1959<br />
192 páginas en la edición de Espasa, Bogotá, 2005.</p>
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		<title>Feria del libro viejo en la PUCP</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Oct 2008 19:24:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ 
¿Buscas novia o buscas el tiempo perdido?
Para todos los indecisos, nada mejor que las clásicas mesas de una feria de libreros de viejo para encontrar ese libro que se nos ha estado pasando toda nuestra vida. Por eso, Envueltos en libros y la Asociación Civil THEMIS organizan este mes la Feria del Libro Viejo. La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/10/libroviejocurvas.jpg"><img class="size-full wp-image-218 aligncenter" title="afiche" src="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/10/libroviejocurvas.jpg" alt="" width="500" height="331" /></a> </p>
<p style="text-align: center;"><strong>¿Buscas novia o buscas el tiempo perdido?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Para todos los indecisos, nada mejor que las clásicas mesas de una feria de libreros de viejo para encontrar ese libro que se nos ha estado pasando toda nuestra vida. Por eso, <a href="http://www.envueltosenlibros.com" target="_blank">Envueltos en libros</a> y la <a href="http://www.themisderecho.org" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.themisderecho.org');">Asociación Civil THEMIS</a> organizan este mes la Feria del Libro Viejo. La feria va desde el 20 al 25 de octubre y abrirá todos los días de 10 de la mañana a 6 de la tarde (salvo sábado, de nueve a una de la tarde). La feria los espera en los jardines de Cafetería Central del campus Pando de la Pontificia Universidad Católica del Perú.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Querida Primavera</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Sep 2008 04:52:13 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Porque todo cabe en una canción (o en un poema)
La primavera según Brighter y Javier Heraud


Brighter - Hope spring&#8217;s eternal (Disney, 1992 - Sarah Records)
 

1
Estoy en espera del otoño
La primavera trabó mi palabra
cuando yo me sacudía de todos
los abrigos y de todas las frazadas.
La primavera
–digo–
entreabrió mis palabras:
siempre me detuvo
en el mismo sitio,
y siempre, descontento,
tuve que llegar
a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong><em>Porque todo cabe en una canción (o en un poema)</em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong></strong>La primavera según Brighter y Javier Heraud</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://flickr.com/photos/cuellar/429622263/" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/flickr.com');"><img class="aligncenter" src="http://farm1.static.flickr.com/163/429622263_6dfdaa9f6c_o.jpg" alt="" width="498" height="332" /></a></p>
<p style="text-align: center;"></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Brighter - Hope spring&#8217;s eternal (Disney, 1992 - </strong><a href="http://home.clara.net/koogy/sarah/disco/069.htm" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/home.clara.net');"><strong>Sarah Records</strong></a><strong>)</strong></p>
<p style="text-align: center;"> </p>
<blockquote style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;"><strong>1</strong></p>
<p>Estoy en espera del otoño</p>
<p>La primavera trabó mi palabra<br />
cuando yo me sacudía de todos<br />
los abrigos y de todas las frazadas.<br />
La primavera<br />
–digo–<br />
entreabrió mis palabras:<br />
siempre me detuvo<br />
en el mismo sitio,<br />
y siempre, descontento,<br />
tuve que llegar<br />
a lugares inseguros, tembloroso<br />
(junto al río,<br />
cerca al campo,<br />
próximo a la carretera<br />
y a las uvas).</p>
<p>El verano me trajo<br />
dos o tres interjecciones<br />
pero no pude ir al mar<br />
como quería<br />
y hube de quedarme entre mi casa,<br />
entre mis tiernos libros olvidados.</p></blockquote>
<blockquote style="text-align: left;"><p><strong>5</strong><br />
Estamos en espera del otoño.<br />
Los inviernos nos niegan<br />
altas noches,<br />
el verano riega nuestro cuerpo,<br />
la primavera nos despierta del invierno.</p>
<p style="text-align: justify;">(&#8230;) “Primavera, ya sé que tú te acercas, pero no traigas para mí esta vez la muerte, tú ya sabes y conoces mi amor a la soledad. Si quieres, contigo visitaré los parques, sacudiré a los árboles, arrancaré las flores, me beberé la lluvia; iremos de casa en casa, tocaremos las puertas y diremos: <em>a levantarse todos, por esta vez se han acabado las frazadas, este es el tiempo de la resurrección y estamos como siempre entre los campos, durmiendo o descansando, pero no hemos olvidado los pesares de los fríos&#8230;</em>; si quieres, Primavera, te acompañaré a las batallas si han de producirse en esta época del año, pero no introduzcas en mi cuerpo la misma desazón acostumbrada, no hagas entrar a la muerte por tu puerta”.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>HERAUD, Javier. En espera del otoño. Fragmentos 1 y 5. En: Estación reunida. Lima: Mesa Redonda, 2008. pp. 92-96.</strong></p>
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		<item>
		<title>La leyenda de Luis Loayza</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Sep 2008 03:12:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Otras tardes de Luis Loayza
según Miki

1. Tardes
Hace muchos años, los libros de fantasmas traían una advertencia en la carátula que recomendaban no ser leídos durante la noche. A la inversa, el maestro Cabrera Infante recomendó alguna vez leer uno de sus libros exclusivamente de noche. Otras tardes, sobra decirlo, debería traer la advertencia de solo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong><em>Otras tardes</em> de Luis Loayza</strong></p>
<p style="text-align: center;">según Miki</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/09/49633475_25709e7c98_o.jpg"><img class="size-full wp-image-174 aligncenter" title="49633475_25709e7c98_o" src="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/09/49633475_25709e7c98_o.jpg" alt="" width="477" height="357" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>1. Tardes</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hace muchos años, los libros de fantasmas traían una advertencia en la carátula que recomendaban no ser leídos durante la noche. A la inversa, el maestro Cabrera Infante recomendó alguna vez leer uno de sus libros exclusivamente de noche. <strong><em>Otras tardes</em></strong>, sobra decirlo, debería traer la advertencia de solo ser leído durante las primeras horas de la tarde y –esto es una opinión personal– preferentemente durante el invierno.  No sé si esta convicción esté relacionada con el hecho de que leí, releí y hasta compré este libro siempre por la tarde. Recuerdo que hace tiempo, cuando vivía en Chiclayo, solía caminar cerca de veinte cuadras desde mi casa hasta una librería en la que solían rematarse saldos de libros de gran tiraje que salían junto a periódicos. Una de esas tardes encontré una torre entera de una colección de libros de Adobe editores que habían aparecido con el diario Expreso, a dos soles cada uno. Compré casi todos los títulos que hallé y, entre ellos, estaba <strong><em>Otras tardes</em></strong>. A la tarde siguiente, sobre mi cama y tratando de recuperarme del almuerzo, leí por primera vez a <strong>Luis Loayza</strong> (Lima, 1934).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>2. Leyenda</strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Ser joven es aguardar lo que seremos alguna vez, todo se va dejando para más tarde; de pronto Jaime comprendía que no haría nunca lo que no había hecho hasta ahora, ya no le agitaban más el apetito o la esperanza.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-157"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Luis Loayza</strong> es un misterio. No llegan a diez sus fotografías públicas y me arriesgaría a pronosticar que no deben de existir más de cuatro ediciones distintas de cada uno de sus libros. Su nombre, sin embargo, es a menudo referido en los libros de texto como uno de los pilares de la <a href="http://sisbib.unmsm.edu.pe/Exposiciones/Literatura/Literatura_50.htm" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/sisbib.unmsm.edu.pe');">Generación del 50</a>. De joven, aquel borgeano de Petit Thouard <a href="http://www.editoraperu.com.pe/identidades/56/encuentros.asp" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.editoraperu.com.pe');">como diría Vargas Llosa</a> en la dedicatoria de <em>Conversación en la Catedral</em>, <a href="http://caliope.pucp.edu.pe/uhtbin/cgisirsi/rjJ5lEmd2z/CENTRAL/94680116/9" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/caliope.pucp.edu.pe');">estudió Derecho</a> en la Universidad Católica pero quienes lo recuerdan mencionan que no le interesaba nada más que la literatura. A los veintiséis años publicó su primer libro de cuentos, diez años después su única novela llamada <strong><em>Una piel de serpiente</em></strong>. Posteriormente, un libro de ensayos en 1974 hasta que en 1985 publicó <em><strong>Otras tardes</strong>. C</em>on este libro, Luis Loayza dejó de ser un escritor y su nombre pasó a convertirse, al menos entre mis amigos, en algo así como una leyenda sobre un escritor peruano. Completan la leyenda, la anécdota de haberle ganado una partida de ajedrez a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bobby_Fischer" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/es.wikipedia.org');">Bobby Fischer</a> (<a href="http://www.chessgames.com/perl/chessgame?gid=1044230" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.chessgames.com');">clic</a> para ver la recreación) y la de ser el modelo de uno de los personajes de <em>Travesuras de la niña mala</em> de su amigo Vargas Llosa (<a href="http://www.geocities.com/mvll01/va374.jpg" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.geocities.com');">clic</a> para ver una foto donde Loayza le pone cachos).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>3. Lima</strong></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Mientras dábamos vueltas por el parque después de comer (parque cerrado de Miraflores, más pequeño que el de ahora: noches tibias de verano, buenas para pasear conversando) me interrogaba sobre mis estudios y yo le repetía lo que acababa de leer, con tanto entusiasmo que muchas veces, al volver a casa, Manuel me pidió prestado un libro que empezaría inmediatamente, pero que siempre me devolvía unos días más tarde, diciendo: “Me gusta mucho leer pero no tengo tiempo”, o bien: “Esto tendría que haberlo leído hace años, con la cabeza más fresca”. Pronto dejó de pedirme libros, pero no perdió la afición por las ideas sorprendentes en las que, por supuesto, no creía, pues eran para él objetos lujosos que levantaba un instante entre las manos y me devolvía en el acto, cosas ajenas que no tenían la menor relación con su vida.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Los cinco cuentos de <strong><em>Otras tardes</em> </strong>suceden en Lima, probablemente durante los años cincuenta o de cualquier manera sus protagonistas evocan esa época. Sus personajes, aunque distintos, comparten una visión resignada de su presente. Carlos, un profesor de literatura que se embarca en un <em>affair</em> con una de sus alumna, preferiría quedarse en casa el resto de su vida, acodado en su sofá mientras lee una novela antigua y espera que esté listo el café. Afuera, Lima, la nueva Lima, con su bulla y sus autobuses desde y hacia todas partes, no le importa. Solo las tardes en las que Ana, su alumna, viene a visitarlo parecen tener algún sentido. Con la llegada del invierno, Ana deja de venir y todo el sentido súbitamente se pierde. Por su parte, el protagonista de Enredadera, otro de los cuentos del libro, tiene que resignarse a reconocer la forma en la que todo a su alrededor ha cambiado, desde su ciudad hasta sus amigos. Envuelto en la vorágine de la vida adulta, una tarde cualquiera termina por darse cuenta de la forma en la que aquel medio lleno de esperanza en el que creció súbitamente ha pasado a ser un mosaico indistinto de la sociedad. Esa sociedad gris y apurada, de la cual él se siente parte pero, a veces, también desterrado. Siento que las tardes, en el libro de Loayza, son la metáfora de ese interregno entre el final de la adolescencia y el inicio de la vida adulta en el que a uno no le queda más que sopesar lo hecho y esperar que caiga, indistinta y perpetua, la noche.</p>
<p style="text-align: justify;">Título original: <em>Otras tardes</em><br />
Autor: Luis Loazya<br />
Año de publicación: 1985<br />
142 páginas en la edición de Adobe Editores, Lima, 2001.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>No se pierdan, para los fanáticos, el <a href="http://www.editoraperu.com.pe/Identidades/56/indice.asp" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.editoraperu.com.pe');">número 56 </a>del suplemento Identidades del Diario &#8220;El Peruano&#8221; que fue íntegramente dedicado a la vida y obra de Loayza. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><a href="http://www.otrastardes.com" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.otrastardes.com');">Otras tardes</a></em><em> es también el blog de <a href="http://blogs.peru21.pe/mp3almaximo/" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/blogs.peru21.pe');">mi amigo Miguel</a></em><em> y, curiosamente, eso me regresa a la sala de mi casa en Chiclayo y probablemente a él este libro lo transporte a otro lado, distinto, pero proporcional.</em></p>
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		<title>La sonrisa de Joyce</title>
		<link>http://www.envueltosenlibros.com/2008/09/07/ulises-james-joyce-postal/</link>
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		<pubDate>Sun, 07 Sep 2008 23:25:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miki</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Postales]]></category>

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		<category><![CDATA[leopold+bloom]]></category>

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		<category><![CDATA[ulises]]></category>

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		<description><![CDATA[

Si hubiera sonreído, ¿por qué habría sonreído?
Por reflexionar que cada cual que entra se imagina ser el primero en entrar siendo así que siempre es el último término de una serie precedente aunque el primer término de otra sucesiva, imaginando cada cual ser el primero, último, solo y único, siendo así que no es ni [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/09/joyce650.jpg"><img class="size-full wp-image-164 aligncenter" title="joyce650" src="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/09/joyce650.jpg" alt="" width="500" height="344" /></a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Si hubiera sonreído, ¿por qué habría sonreído?<br />
Por reflexionar que cada cual que entra se imagina ser el primero en entrar siendo así que siempre es el último término de una serie precedente aunque el primer término de otra sucesiva, imaginando cada cual ser el primero, último, solo y único, siendo así que no es ni el primero ni el último ni solo ni único en una serie que se origina en y se repite hasta el infinito.</p></blockquote>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong></p>
<p style="text-align: left;">JOYCE, James. Ulises. Barcelona: Tusquets, 2004. Novena edición. p. 736.</p>
<p></strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Con los ojos de un ciego</title>
		<link>http://www.envueltosenlibros.com/2008/08/29/con-los-ojos-de-un-ciego/</link>
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		<pubDate>Fri, 29 Aug 2008 19:52:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lupi</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>

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		<description><![CDATA[Catedral de Raymond Carver
según Lupi

Hay tantas cosas que no sabemos, cosas que ignoramos, voluntaria o involuntariamente&#8230; Tantas cosas que caen en la cajuela trasera del auto a la que llamamos destino a veces, otras casualidad o sinsentido, y que sacamos cuando nos conviene. Tantas pero tantas tantas cosas que nos llenan de incertidumbre, de temor, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><strong><em>Catedral</em> de Raymond Carver</strong></p>
<p style="text-align: center;">según Lupi</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/08/thiebaud1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-141" title="Thiebaud" src="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/08/thiebaud1.jpg" alt="" width="450" height="568" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Hay tantas cosas que no sabemos, cosas que ignoramos, voluntaria o involuntariamente&#8230; Tantas cosas que caen en la cajuela trasera del auto a la que llamamos destino a veces, otras casualidad o sinsentido, y que sacamos cuando nos conviene. Tantas pero tantas tantas cosas que nos llenan de incertidumbre, de temor, de esperanza, que nos permiten seguir viviendo o nos empujan hacia abajo como una bola gigante de metal. Tantas esas cosas tantas se encuentran presentes todas en los relatos de Raymond Carver, y aparecen justo cuando terminan todos y cada uno de sus cuentos. Como la clásica luz al final de un túnel que nadie sabe adónde llevará. Un atisbo de revelación de lo que será una autopista, unos rieles quebrados de tren, el brillo de los ojos del amor de nuestra vida, o simplemente el túnel que nos llevará a la muerte, los relatos de Carver nos comunican todo diciendo nada.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">“Now let us pray,” I said, and the blind man lowered his head. My wife looked at me, her mouth agape. “Pray the phone won’t ring and the food doesn’t get cold,” I said.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">De la misma manera de los libros que me gustan tanto, pero de forma más abrupta, lo obvio y lo desconocido se mezclan en Carver comunicando como ningún otro la mágica y casi milagrosa decadencia en que vivimos. Y utilizo la palabra <em>comunicar</em>, porque Raymond Carver no plasma, ni expresa, ni manifiesta absolutamente nada de la esencia de sus cuentos, sino más bien los comunica en cada detalle seco, cada palabra retenida, cada expresión de sus lacónicos personajes. Unas personas alienadas de su entorno, a veces indiferentes, otras abstraídas, pero que sin embargo logran conmover como nadie tan solo con un gesto o una mirada, a comparación de diálogos dramáticos y situaciones extremas que si nos arrancan alguna lágrima es porque vivimos a través de ellos, más que aprehender su situación y su realidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-133"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Justamente en esto creo que yace lo que tanto atrae de los relatos de Raymond Carver (con o sin editor), y es que la poesía presente en Carver no se encuentra en sus personajes ni en su lenguaje ni en sus cotidianas situaciones siquiera, sino en la incoherencia, desarraigo, belleza y dolor de la vida misma que sabe comunicar entrelíneas. Una experiencia breve en la que nos hacemos un poco más conscientes de nuestra condición humana, de lo frágiles que somos, de lo desconcertados que estamos incluso rodeados de amor y cosas familiares. Me gusta Raymond Carver porque hace posible que nos conmovamos de la propia capacidad de conmoción que poseemos.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">“Close your eyes now,” the blind man said to me.<br />
I did it. I closed them just like he said.<br />
“Are they closed?” he said. “Don’t fudge.”<br />
“They’re closed,” I said.<br />
“Keep them that way,” he said. He said, “Don’t stop now. Draw.”</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">En <strong><em>Catedral</em></strong>, mi libro favorito de él con, también, mi cuento favorito que da título al libro, Carver nos muestra a sus melancólicos personajes en situaciones cotidianas, penosas, felices y reveladoras, moviéndose despacio entre la sala, el cuarto, la cocina, en casas de un piso de paredes delgadas y desteñidas, con una mesita de madera en el centro y un cenicero usado, fumando sus pensamientos, escuchando dentro de sí sus propias voces, parcialmente iluminados por un haz de luz anaranjada que se cuela por las cortinas en un atardecer cansado. Preguntándose quizás qué hay detrás, qué hay más allá del final del relato, acaso el destino o tal vez la casualidad o quizás tan solo ese haz de luz anaranjada que se cuela por las cortinas en un atardecer cansado. Como cualquier otro atardecer, como cualquier otro cigarrillo, como cualquier otro día. Como Raymond Carver.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: center;"><em>Aprovechamos para agradecer a todas las personas que nos leen y que votaron por nosotros en el concurso de los <a href="http://www.20blogsperuanos.com/" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.20blogsperuanos.com');">20blogsperuanos</a>. ¡Gracias a ustedes ganamos en la categoría Literatura! </em></p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>El llanto de Pessoa, nuestro llanto</title>
		<link>http://www.envueltosenlibros.com/2008/08/25/el-llanto-de-pessoa-nuestro-llanto/</link>
		<comments>http://www.envueltosenlibros.com/2008/08/25/el-llanto-de-pessoa-nuestro-llanto/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 26 Aug 2008 04:45:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miki</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Postales]]></category>

		<category><![CDATA[20blogsperuanos]]></category>

		<category><![CDATA[desasosiego]]></category>

		<category><![CDATA[pessoa]]></category>

		<category><![CDATA[portugués]]></category>

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		<description><![CDATA[
Monumento a Fernando Pessoa en el barrio de Chiado en Lisboa. Fuente.


Releo, sí, estas páginas que representan horas pobres, pequeños sosiegos o ilusiones, grandes esperanzas desviadas hacia el paisaje, penas como cuartos donde no se entra, ciertas voces, un gran cansancio, el evangelio por escribir.


Cada uno tiene su vanidad, y la vanidad de cada uno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center; "><a href="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/08/2401655906_12af2128d5_b.jpg"></a><img class="aligncenter" title="pessoa" src="http://farm3.static.flickr.com/2312/2401655906_14ef84c1df_o.jpg" alt="" width="502" height="375" /></p>
<p style="text-align: center;"><em>Monumento a Fernando Pessoa en el barrio de Chiado en Lisboa. </em><a href="http://www.flickr.com/photos/mnemorino/2401655906/" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.flickr.com');"><em>Fuente</em></a><em>.<br />
</em></p>
<blockquote style="text-align: center;">
<p style="text-align: justify;">Releo, sí, estas páginas que representan horas pobres, pequeños sosiegos o ilusiones, grandes esperanzas desviadas hacia el paisaje, penas como cuartos donde no se entra, ciertas voces, un gran cansancio, el evangelio por escribir.</p>
</blockquote>
<blockquote style="text-align: center;">
<p style="text-align: justify;">Cada uno tiene su vanidad, y la vanidad de cada uno es su olvido de que hay otros con un alma igual. Mi vanidad son algunas páginas, unos fragmentos, ciertas dudas&#8230; (&#8230;)</p>
<p style="text-align: justify;">Lloro sobre mis páginas imperfectas, pero quienes vengan mañana, si las leen, sentirán más con mi llanto de lo que sentirán con la perfección, si yo pudiera conseguirla, porque me privaría de llorar y con ello incluso de escribir. El que es perfecto no se manifiesta. El santo llora, y es humano. Dios está callado. Por eso podemos amar al santo, pero no podemos amar a Dios.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pessoa, Fernando. El libro del desasosiego. Barcelona: Acantilado, 2002. Traducción de Perfecto E. Cuadrado.</strong></p>
<p style="text-align: center;"><em>Queremos dedicarle este post a todas las personas que se han tomado el tiempo de votar por este blog en el concurso </em><a href="http://www.20blogsperuanos.com/nominados/" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.20blogsperuanos.com');"><em>20blogsperuanos</em></a><em>, en especial a nuestras familias por tanto entusiasmo y fe depositada en nosotros desde el inicio. Para nuestra sorpresa, hemos quedado entre los tres finalistas en la categoría Literatura. ¡Gracias a todos!<br />
</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>La muerte según Haruki Murakami</title>
		<link>http://www.envueltosenlibros.com/2008/08/18/muerte-haruki-murakami-tokyo/</link>
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		<pubDate>Tue, 19 Aug 2008 01:30:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miki</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Postales]]></category>

		<category><![CDATA[haruki+murakami]]></category>

		<category><![CDATA[norwegian+wood]]></category>

		<category><![CDATA[novela+japonesa]]></category>

		<category><![CDATA[tokyo]]></category>

		<category><![CDATA[tokyo+blues]]></category>

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		<description><![CDATA[

Cuando murió Kizuki aprendí una cosa. Quizá me resigné a hacerla mía: “La muerte no se opone a la vida, la muerte está incluida en nuestra vida”.
Es una realidad. Mientras vivimos, vamos criando la muerte al mismo tiempo. Pero ésta es solo una parte de la verdad que debemos conocer. La muerte de Naoko me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center; "><a href="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/08/n16815179_37797113_6302.jpg"><img class="size-full wp-image-111 aligncenter" title="n16815179_37797113_6302" src="http://www.envueltosenlibros.com/wp-content/uploads/2008/08/n16815179_37797113_6302.jpg" alt="" width="500" height="245" /></a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Cuando murió Kizuki aprendí una cosa. Quizá me resigné a hacerla mía: “La muerte no se opone a la vida, la muerte está incluida en nuestra vida”.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una realidad. Mientras vivimos, vamos criando la muerte al mismo tiempo. Pero ésta es solo una parte de la verdad que debemos conocer. La muerte de Naoko me lo enseñó. Me dije: “El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso”. Pensé en ello, noche tras noche, en mi soledad, oyendo el ruido de las olas y el rugido del viento. Vacié muchas botellas de whisky, morsdiqueé pan, bebí agua de la petaca en mi larga marcha hacia el oeste, con la mochila dando bandazos a mi espalda y el pelo lleno de arena&#8230;, día tras día de aquel principio de otoño.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;"><strong>Murakami, Haruki. Tokio Blues. Norwegian wood. Buenos Aires: Tusquets, 2005. p. 358. Traducción de Lourdes Porta.</strong></p>
]]></content:encoded>
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