No hacer nada

8 Abr

habría que morirse de hambre, pienso
secarse en una esquina poco frecuentada o en un sótano
(oscuro, digo yo
porque las torres de Santa María podrán ser los edificios
(más altos de Chile
pero haga usted la prueba de subir
–tendrá que ir bien vestido–
tomar uno de esos ascensores que adivinan el pensamiento
(o poco menos
y que son tan veloces como altas son esas torres
y llegue lo más arriba que pueda, hasta la terraza, si es
(posible
actúe hacia arriba para después tirarse y no hacer nada
abastecido de libertad por lo libre de la caída
que te hace abrir los brazos y planear, acercándote a tu
(reflejo
que se acerca hacia arriba desde los espejos de agua
con tu imagen multiplicada por los vidrios que por fuera son
(espejos
que reflejan tu imagen cayendo de modo que tú no alcanzas
(a ver adentro
pero que no les impide verte desde dentro pasar volando en
(caída libre
–y creerían que pasó un ángel y habrá un momento de
(silencio…–

LIRA, Rodrigo. 4 tres cientos sesenta y cincos y un 366 de onces. En: Proyecto de obras completas. Segunda edición. Santiago: Universitaria, 2003. p. 43.

La larga noche de Piura

3 Abr

Las jerarquías de la noche de Francisco Tumi

según Miki

Hay un episodio en La sombra del viento de Ruiz Safón en el que uno de los personajes explica que los libros son como espejos y que en ellos sólo somos capaces de leer aquello que llevamos dentro. Nos encantan las historias porque nos hablan de nosotros, porque en ellas somos capaces de reconocernos y aprender sobre nosotros mirando hacia afuera. Las jerarquías de la noche es la historia de tres amigos piuranos que migraron a Lima para estudiar en la Universidad, de sus primeros años en una ciudad tan de todas partes como Lima y de lo que en ella conocieron, sufrieron y bebieron. A su manera, es la historia de cualquier adolescente que sale de casa, que quiere aprehenderlo todo, que tiene poco menos de veinte años y siente que el mundo gira a su alrededor.

Antuán, el Loco y Javicho, tres alumnos del colegio jesuita de Piura, se cansaron de leer la Guía del revolucionario cristiano por las calles de la urbanización Santa Isabel y viajaron a Lima a convertirse en profesionales. Juntos descubrirán a un país convulso –el Perú de los últimos años del segundo gobierno de Belaúnde– en el que sus sueños se chocarán constantemente con la una realidad hedionda en la que solo algunos aprenderán a nadar y los demás se hundirán. A su manera, la novela cuenta el crecimiento y la pérdida progresiva de la inocencia de los protagonistas, quienes verán lo difícil que es crecer en un país que se rompe.

La historia de la novela se abre con la noche de su fiesta de promoción y la última travesura del grupo de amigos del colegio. Las consecuencias de esa noche irán contaminando los siguientes capítulos de la novela, en los que veremos a los protagonistas decidiendo si volver o no a Piura para el matrimonio de uno de los amigos con una ex compañera de promoción.

Me he cruzado varias veces en la Universidad con Francisco Tumi. Nunca me he atrevido a hablarle. Me gustaría agradecerle por haber escrito una novela tan sentida, que me enseñó un par de cosas sobre crecer, que me reveló a los dieciocho años la poesía de Jorge Eduardo Eielson y Juan Gonzalo Rose  y cuyo recuerdo me acompañó mucho tiempo. Ojalá esté escribiendo otra novela y pronto nos vuelva a sorprender.


Título original: Las jerarquías de la noche
Autor: Francisco Tumi
Año de publicación: 2004
425 páginas en la edición de Alfaguara, Lima, 2004.

Goodbye, Mr. Salinger

30 Ene

What I like best is a book that’s at least funny once in a while. I read a lot of classical books, like The Return of the Native and all, and I like them, and I read a lot of war books and mysteries and all, but they don’t knock me out too much. What really knocks me out it is a book that, when you’re all done reading it, you wish the author that wrote it was a terrific friend of yours and you could call him up on the phone whenever you felt like it.

SALINGER, Jerome. The catcher in the rye. New York: Back Bay / Little, Brown and Co., 2001. p. 25.

Goodbye. Aquí nos quedamos sus amigos, Mr. Salinger. Aunque nunca nos conocimos ni llegamos saber mucho de usted, nunca dejamos de considerarlo un amigo.


J. D. Salinger
(New York, 1919 – New Hampshire, 2010)

La hora de partir

26 Ene

Y cuando los timoneles hubieron alejado las naves de la playa con sus fuertes pértigas, y se enderezaron los mástiles entre las filas de remeros, supe que habían terminado las horas de los alardes, de excesos, de regalos, que preceden las partidas de soldados hacia los campos de batalla. Había pasado el tiempo de las guirnaldas, las coronas de laurel, el vino en cada casa, la envidia de los canijos, y el favor de las mujeres. Ahora, serían las dianas, el lodo, el pan llovido, la arrogancia de los jefes, la sangre derramada por error, la gangrena que huele a almíbares infectos.

CARPENTIER, Alejo. Semejante a la noche. En: Guerra del tiempo. Lima: Adobe, 2000. p. 60.

Finalistas en España

22 Ene

Estamos en el grupo de cinco finalistas en la categoría a Mejor Blog de Crítica Literaria Extranjero en los Premios Revista de Letras de España. Las votaciones corren hasta finales de enero de 2010 en la siguiente dirección:

http://www.revistadeletras.net/votaciones/

Los invitamos a votar por su blog favorito. Desde ya es un honor compartir categoría con blogs tan buenos como el Blog de Libros de nuestra amiga Mariana del Rosal o el Notas Moleskine de Ivan Thays!

El día que Orson Welles tradujo a Kafka

21 Ene

El Proceso de Franz Kafka bajo la atenta mirada de Orson Welles

según Miki

Orson Welles asumió un gran reto cuando en 1960 le propuso al productor Alexander Salkind hacer una película sobre la novela El Proceso de Franz Kafka. Desde su publicación en 1925, un año después de la muerte de su autor, El Proceso había sido una novela admirada y cuestionada a la vez por lo difícil de su lectura, por la negativa de Kafka a publicarla en vida y por lo que representaba en la obra de un escritor que cada vez cobraba mayor importancia a nivel mundial. Orson Welles se comprometió a filmarla y decidió no hacer una traducción de la novela al cine, sino más bien tomar la historia y hacerla suya. Por ello, antes que una adaptación directa, la película es una remezcla de la historia original bajo los propios términos de Welles. Esta intervención se deja ver tanto en la historia como en el tratamiento estético del filme.

El que la novela El Proceso se haya publicado en forma póstuma es un elemento clave en cualquier aproximación interpretativa. El Proceso sobre el que se basó la película es fruto de un intento de conglomeración de los capítulos hallados a la muerte del autor, pero no representa fielmente la idea que Kafka tenía de la novela y de la historia. En los meses anteriores a su muerte víctima de una larga enfermedad, Kafka encomendó a su amigo Max Brod la incineración de todos sus cuadernos y manuscritos. Conocedor del valor que dichos escritos tenían para la literatura universal, Brod traicionó la confianza de Kafka y se dedicó a ordenarlos y publicarlos íntegramente durante los siguientes años. En el caso particular de lo que hoy conocemos como la novela El Proceso, lo que Brod halló fue una serie de cuadernos que relataban una historia común a un solo personaje: Josef K., pero en episodios individuales sin un fuerte nexo narrativo que Kafka había escrito durante los años de la Primera Guerra Mundial[1]. Fue así que él mismo intentó ordenar los capítulos y publicó una primera edición en 1925 en el que él creía era el orden de la novela. Para la segunda edición, se publicaron como anexo los capítulos incompletos que no fue posible ubicar temporalmente en la línea histórica de la primera edición. El Proceso que hoy conocemos, por ende, es más bien un reflejo de un intento de composición de la novela. El orden original de la novela es aún un misterio[2].

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Lúcido y alucinado

1 Dic

gati

“La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido.”

Jorge Luis Borges

El verdadero marxismo

2 Oct

Se dice que cada hombre lleva un libro en su interior. Esto es casi tan exacto como la mayoría de las generalizaciones. Tomemos, por ejemplo, “Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre ya sabe usted-qué”. Esto es una paparrucha. La mayor parte de la gente rica que conozco prefiere dormir hasta mediodía y es capaz de despedir al criado si se les molesta antes de las tres de la tarde. Decidme, os lo ruego (esto lo he sacado de Mujercitas), ¿qué personas son las que se levantan con el alba? Policías, bomberos, basureros, conductores de autobús, dependientes y otros de las clases más humildes. No ves a Marilyn Monroe levantándose a las seis de la mañana. La verdad es que yo no veo a Marilyn Monroe levantándose a ninguna hora, lo que es una lástima. Estoy seguro de que si pudieses escoger, preferirías contemplar a Miss Monroe levantarse a las tres de la tarde que ver al más eficiente basurero de tu ciudad saltar de la cama a las seis de la mañana.

MARX, Groucho. Groucho y yo. Barcelona: Tusquets, 1992. p. 15.

Ruidos. Voces. Rumores.

4 Sep

Pedro Páramo de Juan Rulfo

según Miki

Hay frases iniciales que se quedan con uno para siempre. Basta con leer, por ejemplo, “Alguien debió de haber calumniado a Josef K., puesto que sin haber hecho nada malo, fueron a arrestarlo una mañana” o “Llámame Ismael.” para que a uno se le erice la piel. Pedro Páramo, la única novela del escritor mexicano Juan Rulfo (1917-1986), se abre con una frase igualmente conmovedora y profética “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”. Apenas termino de leer esta frase, siento que podría suceder cualquier cosa.

El día que te fuiste entendí que no te volvería a ver. Ibas teñida de rojo por el sol de la tarde, por el crepúsculo ensangrentado del cielo. Sonreías. Dejabas atrás un pueblo del que muchas veces me dijiste: “Lo quiero por ti; pero lo odio por todo lo demás, hasta por haber nacido en él”. Pensé: “No regresará jamás; no volverá nunca.

La novela cuenta la historia de Juan Preciado, un joven que le prometió a su madre en su lecho de muerte viajar a “cobrarle” a su padre el olvido en el que los tuvo desde su nacimiento. Así, llega a un pueblo perdido en la geografía mexicana llamado Comala en busca de ese tal Pedro Páramo que había frecuentado a su madre durante los años de la revolución mexicana. Aunque parece no haber nada ni nadie en el pueblo, desde su llegada Juan Preciado será abordado por un concierto de voces extrañas que lo asaltarán de a pocos con sus propias historias.

Faltaba mucho para el amanecer. El cielo estaba lleno de estrellas, gordas, hinchadas de tanta noche. La luna había salido un rato y luego se había ido. Era una de esas lunas tristes que nadie mira, a las que nadie hace caso. Estuvo un rato allí desfigurada, sin dar ninguna luz, y después fue a esconderse detrás de los cerros.
Lejos, perdido en la oscuridad, se oía el bramido de los toros.

Juan Rulfo se quedó huérfano a los diez años y desde entonces creció prácticamente solo, primero con sus abuelos y luego en un orfanato. En su vida, como en la vida de Juan Preciado, sintió muchas veces la ausencia de una figura paterna. Conoció las historias paralelas sobre las guerras cristeras y sobre los miles de hijos no reconocidos que la guerra regó por México. Aunque vivió hasta casi los setenta años solo publicó dos libros, que le valieron ser considerado como un de los escritores imprescindibles en habla hispana. Ese fue su propio viaje de descubrimiento. Pedro Páramo –“una de las mejores novelas en lengua hispánica, y aún de la literatura” según Borges– fue su cuaderno de viaje.

Este es un libro lleno de fantasmas y de ausencias. Hay una profunda pena que atraviesa la novela. A través de las narraciones de los distintos personajes, escondidos entre los escombros de Colama, Preciado irá armando el rompecabezas de la vida de su padre. Una vida que, aunque lejana, resultará sospechosamente similar a la suya. La pérdida de un ser querido, la desesperación, el larguísimo desierto mexicano dentro del cual todos somos insignificantes. Un tirano, que se llama Páramo pero que bien podría llamarse Videla o Trujillo, herido por una pérdida sentimental que va progresivamente arrastrando a la ruina a su pueblo.

Esperé treinta años a que regresaras, Susana. Esperé a tenerlo todo. No solamente algo, sino todo lo que se pudiera conseguir de modo que no nos quedara ningún deseo, sólo el tuyo, el deseo de ti. ¿Cuántas veces invité a tu padre a que viniera a vivir aquí nuevamente, diciéndole que yo lo necesitaba? Lo hice hasta con engaños.

Foto de J.Rangel, CC BY-NC-ND

El amor a los libros según Julio Ramón

19 Jul

En realidad existe un amor físico a los libros muy diferente al amor intelectual por la lectura. Por lo general el gran lector no ama a los libros, así como el don Juan no ama a las mujeres. El gran lector coge los libros conforme caen en sus manos, los usa y los olvida. El amante de los libros, en cambio, los ama en sí mismos como cuerpos independientes y vivos, como conjunto de páginas impresas que es necesario no solamente leer, sino palpar, alinear en un estante, incorporar al patrimonio material con el mismo derecho que al bagaje del espíritu. El amante de los libros no aspira solamente a la lectura sino a la propiedad. Y esta propiedad necesita observar todas las solemnidades, cumplir todos los ritos que la hagan incontestable.

RIBEYRO, Julio Ramón. El amor a los libros. Artículo para El Comercio, 1957.