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La sonrisa de Joyce

7 Sep

Si hubiera sonreído, ¿por qué habría sonreído?
Por reflexionar que cada cual que entra se imagina ser el primero en entrar siendo así que siempre es el último término de una serie precedente aunque el primer término de otra sucesiva, imaginando cada cual ser el primero, último, solo y único, siendo así que no es ni el primero ni el último ni solo ni único en una serie que se origina en y se repite hasta el infinito.

JOYCE, James. Ulises. Barcelona: Tusquets, 2004. Novena edición. p. 736.

Joyce se perdió en La Habana

18 Jun

Tres Tristes Tigres de Guillermo Cabrera Infante

Según Miki

Cabrera Infante. Nacido en Gibara en 1929. Murió en Londres hace tres años. Cubano genial. Enamorado del humo, del cine, o del humo del cine o del cine que se hizo humo. Un cubano que se hizo humo. Lo veo escribiendo con desdén en la terraza de algún café londinense. Perfectamente peinado. Impecable. Escribe y piensa en esa Cuba que se le fue, que ya no existe y a la que nunca podrá volver. Sueña y sueña. Como un Joyce que se pegó una borrachera tremenda durante una noche larga de La Habana antes de la Revolución. Maestro. Ojo. Este es un libro para leer solo de noche. Esa es la advertencia del prólogo de Tres Tristes Tigres. Un libro escrito en cubano, lleno de ron, de boleros y de esa sensación curvilínea que solo brindan las noches de verano junto al mar. La novela es un río de anécdotas. Pequeñas confidencias. Poética cotidaneidad. Como si todo eso estuviese junto y fuese cantado por un negra inmensa, solitaria en el medio de un escenario aplatinado, al ritmo de un lento bolero. El bolero de Cuba y su bolerista. Su pluma. Su atrevimiento. Tantas cosas.

Hay quienes venla vida lógica y ordenada, otras la sabemos absurda y confusa. El arte (como la religión o como la ciencia o como la filosofía) es otro intento de imponer la luz del orden a la tiniebla del caos. Feliz tú, Silvestre, que puedes o crees que puedes hacerlo por el verbo.

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Cinco libros para celebrar

23 Abr

Hoy es el día mundial del libro, día en el que por una confusión en los calendarios murió Sir William Shakespeare, Miguel de Cervantes y un sujeto que aparece en los libros como Garcilaso de la Vega. Esta fecha, para nosotros, es como el aniversario de un romance que empezó hace ya mucho tiempo pero que todos los días se hace más fuerte. Por culpa de esa fascinación, a manera de un álbum de fotos de todos los libros que de una u otra forma han pasado por nuestras vidas, es que empezamos este blog. Y también por eso, es que hoy compartimos con ustedes cinco momentos memorables de este largo noviazgo.

1. Fernando Pessoa – El libro del desasosiego

Todo se compenetra. La lectura de los clásicos, que no hablan de ocasos, me ha hecho inteligibles muchos ocasos con todos sus colores. Hay una relación entre la competencia sintáctica, por la cual se distingue el valor de los seres, de los sonidos y de las formas, y la capacidad de comprender cuándo el azul cielo es realmente verde y qué porción de amarillo existe en el verde azul del cielo. (…)

Leer es soñar de la mano de otro. Leer mal y por encima es tanto como librarnos de la mano que nos guía. La superficialidad en la erudición es el mejor modo de leer bien y ser profundo

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