Una adorable criatura
15 May
Música para camaleones de Truman Capote
según Miki

En una de las primeras escenas de Todo sobre mi madre, el personaje de la madre le regala a su hijo Esteban que quiere ser escritor, en el día de su cumpleaños, Música para camaleones. Entonces, ahí mismo sobre su cama durante la mañana de su cumpleaños, el hijo lee en voz alta el famoso segundo párrafo del prólogo del libro. En su voz hay una suerte de confianza o de fe en el futuro realmente envidiable. Unas cuantas escenas más tardes, el chico muere. Fue así, como a quien lo asalta una verdad evidente, que supe que debía de leer ese libro.
Empecé a escribir cuando tenía ocho años: de improviso, sin inspirarme en ejemplo alguno. No conocía a nadie que escribiese y a poca gente que leyese. Pero el caso era que sólo me interesaban cuatro cosas: escribir, leer, bailar claqué y hacer dibujos. Entonces, un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse.
