¿Qué estrella cae sin ser vista?
30 Abr
Estrella distante de Roberto Bolaño
según Miki

What star falls unseen?, nos pregunta Faulkner desde el epígrafe del libro. Ninguna. Estrella distante es la cuarta novela que publicó Roberto Bolaño y representa, en buena medida, un prólogo estético y temático a lo que sería el resto de su obra en prosa. Si pudiera trazarse un gráfico sobre su obra, se diría que esta novela es el inicio del despegue de Bolaño como narrador y es un excelente libro para empezar a leer a Roberto Bolaño.
Érase una vez un niño pobre de Chile… El niño se llamaba Lorenzo, creo, no estoy seguro, y he olvidado su apellido, pero más de uno lo recordará, y le gustaba jugar y subirse a los árboles y a los postes de alta tensión. Un día se subió a uno de estos postes y recibió una descarga tan fuerte que perdió los dos brazos. Se los tuvieron que amputar casi hasta la altura de los hombros. Así que Lorenzo creció en Chile y sin brazos, lo que de por sí hacía su situación bastante desventajosa, pero encima creció en el Chile de Pinochet, lo que convertía cualquier situación desventajosa en desesperada, pero esto no era todo, pues pronto descubrió que era homosexual, lo que convertía la situación desesperada en inconcebible e inenarrable. (p. 81)
La novela cuenta la historia de Alberto Ruiz-Tagle, un curioso personaje que frecuentaba sin pena ni gloria los talleres de literatura de la Universidad de Concepción durante los últimos meses del gobierno de Salvador Allende. Tras el golpe, Ruiz-Tagle asume una nueva identidad y empieza a protagonizar una serie de performances poéticas desde un viejo avión alemán por los cielos de Concepción como trazar versículos de la Biblia (algo que él se apura en denominar la “nueva poesía”). Rápidamente, su fama lo lleva a alcanzar la condición de figura nacional y su nombre está en todas partes. Al mismo tiempo, muchas de las jóvenes poetas que frecuentaban los talleres de poesía de Concepción empiezan a desaparecer. Pero en una época en que todos desaparecían, a nadie parece importarle la relación de Ruiz-Tagle con esas desapariciones.
Contada en primera persona en clave de relato policial, la novela reconstruye la historia y alrededores de la suerte de Ruiz-Tagle, también llamado Carlos Weider, a lo largo de más de veinte años. Desaparecido pocos meses después de inaugurar una extraña exposición fotográfica en Santiago, sabemos de los siguientes movimientos de Weider a través de una serie de conjeturas, falsas pistas y poemas publicados en forma dispersa de cuyo hallazgo el narrador da cuenta.
Su vida entonces, tal cual enseña la leyenda, desfiló por delante de sus ojos como una película. Algunos trozos eran en blanco y negro y otros a colores. El amor de su pobre madre, el orgullo de su pobre madre, las fatigas de su pobre madre abrazándolo por la noche cuando todo en las poblaciones pobres de Chile parece pender de un hilo (en blanco y negro), los temblores, las noches en que se orinaba en la cama, los hospitales, las miradas, el zoológico de las miradas (a colores), los amigos que comparten lo poco que tienen, la música que nos consuela, la marihuana, la belleza revelada en sitios inverosímiles (en blanco y negro), el amor perfecto y breve como un soneto de Góngora, la certeza fatal (pero rabiosa dentro de la fatalidad) de que sólo se vive una vez. Con repentino valor decidió que no iba a morir. Dice que dijo ahora o nunca y volvió a la superficie. El ascenso le pareció interminable; mantenerse a flote, casi insoportable, pero lo consiguió. Esa tarde aprendió a nadar sin brazos, como una anguila o como una serpiente. Matarse, dijo, en esta coyuntura sociopolítica, es absurdo y redundante. Mejor convertirse en poeta secreto. (p. 82)
Siento que hay un profundo horror que se mantiene latente a lo largo de la novela: en ningún momento aflora pero se percibe, como una luz intensa cuya cercanía que ciega a los personajes. El Chile de Pinochet, un país convulso, un loco que añora el Tercer Reich, muertes, detectives, prisiones, todo la ambientación de la novela se presta para que algo malo suceda o se cuente. Pero la novela, a la vez, está llena de historias y pasajes geniales y arrebatados, pequeños descubrimientos que alimentan la mente del lector. Estamos, sin duda, ante el Bolaño más fresco, en el que ya se sienten las voces y puntos de vista de Los detectives salvajes, donde se adivina la melancolía de Nocturno de Chile, las historias universitarias y políticas de Amuleto y el horror de la maldad interminable de 2666.
En contra del orden cronológico, esta es una de las últimas novelas de Bolaño que me faltaba leer y la he leído en menos de un día, sin poder pensar en otra cosa y repitiéndome que me estuve perdiendo de mucho. Es increíble que se haya publicado en 1996, cuando tenía nueve años, y cuando el resto del mundo ni se esperaba lo que en unos años más sería la obra de Bolaño.

Título original: Estrella distante
Autor: Roberto Bolaño
Año de publicación: 1996
157 páginas en la séptima edición de Anagrama, Barcelona, 2009.

