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Años que se confunden

29 Nov

Mario Vargas LLosa en el bar “La Catedral”, circa 1970.

Mario Vargas LLosa en el bar “La Catedral”, circa 1970.

Años que se confunden, Zavalita, mediocridad diurna y monotonía nocturna, cervezas, bulines. Reportajes, crónicas: papel suficiente para limpiarse toda la vida, piensa. Conversaciones en el “Negro Negro”, domingos con chupe de camarones, vales en la cantina de “La Crónica”, un puñado de libros que recordar. Borracheras sin convicción, Zavalita, polvos sin convicción, periodismo sin convicción. Deudas a fines de mes, una purgación, lenta, inexorable inmersión en la mugre invisible. Ella había sido lo único distinto, piensa. Te hizo sufrir, Zavalita, desvelarte, llorar. Piensa: tus gusanos me sacudieron un poco, Musa, me hicieron vivir un poco. Carlitos movió el dorso de la mano, levantó apenas el pulgar y aspiró; ahí su cabeza echada atrás, media cara iluminada por el reflector, media cara sumida en algo secreto y profundo.

VARGAS LLOSA, Mario. Conversación en La Catedral. Lima: Alfaguara, 2004. p. 452.

La leyenda de Luis Loayza

19 Sep

Otras tardes de Luis Loayza

según Miki

1. Tardes

Hace muchos años, los libros de fantasmas traían una advertencia en la carátula que recomendaban no ser leídos durante la noche. A la inversa, el maestro Cabrera Infante recomendó alguna vez leer uno de sus libros exclusivamente de noche. Otras tardes, sobra decirlo, debería traer la advertencia de solo ser leído durante las primeras horas de la tarde y –esto es una opinión personal– preferentemente durante el invierno.  No sé si esta convicción esté relacionada con el hecho de que leí, releí y hasta compré este libro siempre por la tarde. Recuerdo que hace tiempo, cuando vivía en Chiclayo, solía caminar cerca de veinte cuadras desde mi casa hasta una librería en la que solían rematarse saldos de libros de gran tiraje que salían junto a periódicos. Una de esas tardes encontré una torre entera de una colección de libros de Adobe editores que habían aparecido con el diario Expreso, a dos soles cada uno. Compré casi todos los títulos que hallé y, entre ellos, estaba Otras tardes. A la tarde siguiente, sobre mi cama y tratando de recuperarme del almuerzo, leí por primera vez a Luis Loayza (Lima, 1934).

2. Leyenda

Ser joven es aguardar lo que seremos alguna vez, todo se va dejando para más tarde; de pronto Jaime comprendía que no haría nunca lo que no había hecho hasta ahora, ya no le agitaban más el apetito o la esperanza.

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